1 de septiembre 2020 | Devoción Matutina para Damas 2020 | No habrá más llanto

 

UN DÍA A LA VEZ

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

 

“Dios ha preparado para los que lo aman cosas que nadie ha visto ni oído, y ni siquiera pensado” (1 Cor. 2:9).

 

Aquel día, Francisco había invitado a Larisa a la playa. Nervioso de los pies a la cabeza, titubeaba. Quería pedirle que fuera su novia, pero no encontraba las palabras, el momento, la valentía ni nada de lo que necesitaba para lanzarse. Por eso fue Larisa quien tomó la iniciativa:

—Sí—le dijo.

Y Francisco suspiró. Varios años más tarde, el joven tenía por fin en sus manos un precioso anillo de compromiso, con el que le propuso matrimonio a la joven que, aparentemente, amaba. Lo que jamás imaginó Larisa fue lo que le sucedió el mismo día de su boda. Vestida de blanco y caminando hacia el altar, descubrió que Francisco no estaba allí, esperándola. De hecho, jamás llegó a su propia boda con ella. Larisa, tendida en el piso, lloraba. En ese momento no podía concebir que, algún día, su dolor se acabaría.

No sé cuál es el dolor que albergas tú esta mañana; tal vez sea uno causado por una herida reciente; tal vez sea un dolor no superado por un acontecimiento del pasado; tal vez un trauma antiguo sigue generando angustia en tu cuerpo; y sí, es difícil imaginar que, algún día, desaparecerá ese dolor. Es difícil de imaginar pero es ahí donde quiero llevarte esta mañana, porque es una promesa, no de la autora de este matinal, sino de las Sagradas Escrituras.

En Apocalipsis 21:3 al 5 leemos: “Oí una fuerte voz que venía del trono, y que decía: ‘Aquí está el lugar donde Dios vive con los hombres. Vivirá con ellos, y ellos serán sus pueblos, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor; porque todo lo que antes existía ha dejado de existir’. El que estaba sentado en el trono dijo: ‘Yo hago nuevas todas las cosas'”. Siglos antes, Dios, por medio del profeta Isaías, nos dio la misma esperanza: “Miren, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. Lo pasado quedará olvidado, nadie se volverá a acordar de ello. Llénense de gozo y alegría para siempre por lo que voy a crear, porque voy a crear una Jerusalén feliz y un pueblo contento que viva en ella” (Isa. 65:17,18).

Pronto, esa promesa será una realidad.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020



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