1 de Octubre | Una religión radiante | Elena G. de White | La alegría de ver a Jesús

«Abraham, el padre de ustedes, se regocijó al pensar que vería mi día;y lo vio y se alegró». Juan 8: 56, NVI

Abraham había deseado con todas sus fuerzas ver al Salvador prometido. Elevó la más ferviente oración para que antes de su muerte pudiera contemplar al Mesías, y vio a Cristo. Le fue dada una comunicación sobrenatural, y reconoció el carácter divino de Cristo; vio su día y se gozó. Recibió una visión del sacrificio divino por el pecado. Tuvo una ilustración de ese sacrificio en su propia vida, al recibir la orden: «Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, […] y ofrécelo […] en holocausto» (Gén. 22: 2). Sobre el altar del sacrificio, colocó al hijo de la promesa, el hijo en el cual se concentraban sus esperanzas. Entonces, mientras aguardaba junto al altar con el cuchillo levantado para obedecer a Dios, oyó una voz del cielo que le dijo: «No extiendas tu mano sobre el muchacho ni le hagas nada, pues ya sé que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu único hijo» (vers. 12). Abraham tuvo que pasar tan terrible prueba para que al ver el día de Cristo pudiera comprender el inmenso amor de Dios hacia el mundo; tan grande que para levantarlo de la degradación dio a su Hijo unigénito para que sufriera la muerte más ignominiosa.
Abraham aprendió de Dios la mayor lección que haya sido dada a los mortales. Su plegaria en solicitud de ver a Cristo antes de morir fue contestada. Vio a Cristo; vio todo lo que el mortal puede ver y vivir. Mediante una entrega completa, pudo comprender esa visión referente a Cristo. Le fue mostrado que al dar a su Hijo unigénito para salvar a los pecadores de la ruina eterna, Dios hacía un sacrificio mayor y más asombroso que el que jamás haya podido hacer ningún ser humano.— El Deseado de todas las gentes, cap. 51, p. 443.

Mi reflexión personal
_______________
_______________

DEVOCIONAL ADVENTISTA
UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristiana feliz
Elena G. de White

COMPARTIR
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*