1 de octubre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Hipócrates

Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir! Deuteronomio 30:19.

Si decidieras ser médico, tendrías que estudiar en una facultad de Medicina. Al completar los cursos, llegaría el día en que te diplomarías. Entonces, tendrías que hacer el Juramento Hipocrático. En él, prometerías hacer tu mejor esfuerzo para ayudar a la gente y guardar los secretos que ellos compartan. Ese juramento contiene las cláusulas que Hipócrates (quien vivió 450 años antes de Cristo) requería de los médicos preparados por él.

Hipócrates creció como cualquier otro niño normal, que jugaba y gozaba de la vida. Pero remontémonos 2.490 años, al tiempo en que Hipócrates tenía diez años de edad.

-Detente, Hipócrates -lo llamaron sus amigos Filiseo y Herefón.

-Aristán está reuniendo a los muchachos para jugar un partido de ostracinda -informó Filiseo-. Nos reuniremos en el campo detrás de su casa.

Los muchachos escogieron a Aristán y a Hipócrates para servir de capitanes de los equipos. Hipócrates tomó un palo y dibujó una raya en el suelo.

-Muy bien, todos los que sean de mi equipo, a la mano derecha. Los del equipo de Aristán, a la izquierda -ordenó Hipócrates.

Los muchachos formaron una línea recta aproximadamente a unos treinta centímetros de la raya. Hipócrates estaba en el centro.

Hipócrates tenía en su mano un trozo de una maceta de barro cocido, blanco de un lado y negro del otro.

-Yo escojo el negro. Aristán tiene el blanco. ¿Están listos?

Los muchachos esperaban con los músculos tensos a que Hipócrates tirara el trozo de maceta rota. La lanzó al aire gritando:

-Día o noche.

Cayó con el lado blanco hacia arriba.

-¡Corran, día, corran! -gritó Aristán.

El equipo “día” salió corriendo, mientras el equipo “noche” iba tras ellos. Cada uno de los muchachos que fuera tocado por el equipo contrario, era llevado a “prisión”. Cuando hubieran capturado a todos los contrarios, comenzaría el juego nuevamente.

La vida en este mundo se asemeja a un inmenso juego de ostracinda. Todos pertenecemos a un bando o a otro: o bien al de los poderes de las tinieblas o al de los poderes de la luz. Cada uno de nosotros debe elegir a qué bando pertenecer. Te garantizo en este momento que el equipo de la “noche” va a perder. El “Día”, de Dios, ganará. ¿Qué bando elegirás?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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