1 de octubre 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | Perdonar

 

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

 

“De Jehová, nuestro Dios, es el tener misericordia y el perdonar…” (Daniel 9:9).

Durante este mes, meditaremos acerca del perdón. Un tema escabroso que, cuando se trata de obtenerlo de otros, estamos dispuestos a escuchar; mientras que, cuando se trata de otorgarlo, está colmado de reticencias. Sea desde un punto de vista o del otro, todos necesitamos el perdón. Más que nada, necesitamos el perdón de nuestros pecados. Solicitar el perdón por nuestros errores pasados, sea que hayan sido cometidos de manera voluntaria o involuntaria, es preciso para recobrar la paz. Obtener perdón, aprender a perdonarnos a nosotros mismos o a aquellos que nos han herido u ofendido es necesario para recuperar la tranquilidad y obtener la reconciliación.

En la Biblia, existen múltiples referencias al perdón. En general, la mayoría de las religiones recomiendan el perdón como un medio para el restablecimiento de las relaciones quebrantadas. De la misma manera, exhortan a solicitar el perdón divino por los pecados. En la ciencia, el tema del perdón ha sido abordado desde la psicología. En una reseña bibliográfica publicada en el Journal of  Cognitive Psychotherapy [Revista de Psicoterapia Cognitiva], los investigadores Giacomo Bono y Michael McCullough, de la Universidad de Miami, han enfatizado la necesidad de promover el perdón en la terapia psicológica para recobrar la salud mental. Otros investigadores han revelado que el perdón puede tener efectos beneficiosos aun para la salud física del per- donador. De hecho, sus consecuencias van mucho más allá de la disminución del enojo o el rencor y alcanzan las diminutas moléculas del cuerpo humano.

Sin embargo, al solicitar u otorgar perdón, se corren ciertos riesgos. El temor o la vergüenza de ser rechazados constituyen los mayores obstáculos para solicitar el perdón. Y en un esfuerzo por cuidar el orgullo, otras veces, negamos que hayamos herido a nuestro prójimo, prolongando, de esa manera, el sufrimiento de ambos. Esto hace que perdonar sea algo extraño y difícil de realizar para el ser humano. Por el contrario, la Biblia sostiene que “de Jehová, nuestro Dios, es el tener misericordia y el perdonar”. Perdonar a quien no se lo merece es la especialidad de un Dios bueno y perdonador (Sal. 86:5).

En este día te invitamos a hacer un recuento de tu vida y recordar si tienes alguien a quien perdonar. Piensa a su vez, si hay alguien a quien debieras pedirle disculpas. Llévale cada una de estas situaciones a Dios y pídele que te dé valor para enfrentarlas. A su lado, aprenderás a perdonar como él lo ha hecho contigo; y con su ayuda, podrás vivir libre de culpas, odio o rencor.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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