1 de febrero del 2026 | Devoción Matutina para Jóvenes 2026 | El arte en la guerra

«Cuando empezaron a entonar cantos de alabanza, el Señor puso emboscadas contra los de Amón, los de Moab y los del monte Seir, que venían contra Judá, y se mataron unos a otros». 2 Crónicas 20: 22

En el cuarto siglo antes de Cristo, el general y filósofo chino Sun Tzu escribió una obra sobre estrategia militar que todavía hoy se considera un clásico de la literatura. El libro El arte de la guerra es un auténtico manual de conflictos y ha sido utilizado a lo largo de los siglos por generales, políticos, ejecutivos y personas comunes que desean perfeccionar sus habilidades de liderazgo.
Este tratado de guerra tiene trece capítulos, cada uno de los cuales aborda un aspecto diferente de la estrategia bélica. Una de las frases más famosas del libro es la siguiente: «La suprema excelencia consiste en romper la resistencia del enemigo sin luchar». Este concepto me recuerda la increíble batalla descrita en 2 Crónicas 20.
En los días del rey Josafat, varias naciones se unieron para hacer guerra contra el reino de Judá. Al enterarse de los ataques de estos enemigos, Josafat sintió miedo, pero no perdió la fe en el Señor de los ejércitos. Comenzó a orar ya ayunar y libró una «batalla» personal con Dios. El ejemplo del líder contagió a todo el pueblo. En respuesta a este reavivamiento, el Espíritu Santo envió la siguiente respuesta: «La guerra no es de ustedes sino de Dios. […] No tendrán que pelear en esta ocasión» (vers. 15, 17).
Lo más sorprendente de esta historia es que Josafat utilizó una estrategia de guerra completamente inusual, que ni Sun Tzu habría imaginado aplicar.
En lugar de colocar fuertes soldados en el pelotón de vanguardia, colocó un coro masculino para abrir camino y cantar: «Den gracias al Señor, porque su amor es para siempre» (vers. 21). Al usar el arte en la guerra, Josafat permitió que Dios cumpliera la promesa de vencer en lugar de su pueblo.
Ese día, el Señor preparó emboscadas para los enemigos que, al son de la música, fueron derrotados por sus propios ejércitos.
Ante las batallas de la vida, procura tener más confianza en Dios. Ora más.
Alaba más. El creyente no alaba para ganar las guerras, sino para celebrar la victoria garantizada por el General. Con Dios, los salvos cantan la victoria antes del final de la batalla. No te olvides de que tu lucha le pertenece al Señor. Si estás de su lado, la victoria ya está asegurada. Solo necesitas alabar.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2026



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