1 de febrero del 2026 | Devoción Matutina para Adultos 2026 | Él quiere darte lo mejor

«Y le dijo: ‘Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando han bebido mucho, el inferior; sin embargo, tú has reservado el buen vino hasta ahora»» (Juan 2: 10).

Es muy gratificante encontrar en el Evangelio del apóstol Juan que el Señor Jesús demostró su primer milagro en una boda cuando inició su ministerio en la tierra.
Digo gratificante porque, al asistir como invitado a las bodas de Caná de Galilea, dejó claro cuán importante es la familia para Dios.
Las fiestas de boda solían durar no solo un día, sino una semana o meses. Lo cierto es que los anfitriones no tuvieron suficiente vino para servir a los invitados. Para muchos quizá no era una preocupación, pero sí lo era para los novios y sus familiares, porque no querían pasar por la vergüenza de no tener qué dar para beber. Se imaginaron todo lo que diría la gente después de la boda: «¿Te diste cuenta de que no les alcanzó? ¡Yo te dije que esa familia era muy tacaña! ¿Te das cuenta? Mejor hubiera sido no haber venido».
Evidentemente, María, la madre de Jesús, era amiga de la familia. Como persona cercana a los anfitriones también compartía su preocupación y no quería que sus amigos pasaran por ese bochorno. Esta se acercó a su hijo y con premura le dijo: «No tienen vino», por favor ayúdalos. ¿Cómo negarse? El Señor como hijo terrenal amaba profundamente a su madre y, aunque le contestó que aún no era su tiempo, dio las indicaciones para llenar varias tinajas con agua para luego convertirlas en vino.
El registro sagrado menciona que el maestresala exclamó: «Tú has reservado el buen vino hasta ahora» (Juan 2: 10). ¿Cómo es esto? Generalmente se daba el mejor vino primero, para después servir el peor una vez que los invitados habían bebido lo suficiente.
Jesús ofreció en las bodas de Caná el mejor vino; no podía ser diferente. El Dador de la vida, Creador de toda la naturaleza, sabe cómo funciona cada uno de los procesos químicos para producir el buen vino. ¿qué es imposible para Dios? ¡Nada! Lo interesante de este asunto es que atendió un caso que para muchos parece insignificante.
¿Qué es insignificante para Dios? Él está interesado en todos los asuntos de sus hijos. ¿Acaso no te emocionas cuando tu hija te dice: «Mira, papá (o mamá), qué lindo vestido, ¿me lo compras?». ¿No es esto importante para ti? Por supuesto, quieres darle lo mejor a tu familia porque la amas, trabajas para ella, sueñas con que a tus hijos les vaya bien en la vida y luchas para que tengan un mejor futuro. Su felicidad es tu felicidad, sus tristezas son tus tristezas, su dolor es tu dolor.
Tengo una buena noticia: Dios es tu Padre; él te ama. No hay nada que a Dios no le importe. Si le importan los pequeños detalles, ¿cuánto más le importará tu salvación?
Él quiere darte lo mejor, así que no tardes, ven pronto a Jesús, porque todo es por su gracia.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026



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