1 de enero | Devocional: Una religión radiante | Invitados a la felicidad permanente

«Estén, siempre alegres». 1 Tesalonicenses 5: 16, PDT

TODO EL CIELO ESTÁ INTERESADO en la felicidad de cada ser humano. Nuestro Padre celestial no cierra la puerta de la felicidad a ninguna de sus criaturas — El camino a Cristo, cap. 5, p. 71.

El Señor ha provisto lo necesario para que todos podamos ser santos y felices si así lo deseamos. Se nos ha dado suficiente luz a esta generación para que podamos saber cuáles son nuestros deberes y privilegios y disfrutar de la sencillez y el poder de las preciosas y solemnes verdades [bíblicas].— Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 610-611.

El Redentor del mundo acepta a los seres humanos como son, con todas sus necesidades, imperfecciones y debilidades, y no solo los limpiará de pecado y les concederá redención por su sangre; sino que satisfará el anhelo de todos los que consientan en llevar su yugo y su carga. Es su designio dar paz y descanso a quienes acudan a él en busca del pan de vida. Solamente nos pide que cumplamos los deberes que guiarán nuestros pasos a las alturas de una dicha inefable que los desobedientes jamás podrán alcanzar. Para disfrutar de una vida abundante y dichosa «el secreto es: Cristo vive en ustedes. Eso les da la seguridad de que participarán de su gloria» (Col. 1: 27, HSjTV) — El camino a Cristo, cap. 5, p. 71.

MI RELEXIÓN PERSONAL

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DEVOCIONAL: UNA RELIGIÓN RADIANTE

Reflexiones diarias para una vida cristiana feliz

Elena G. de White

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