Viernes 9 de noviembre 2018 | Devoción Matutina  Damas

Encontrando a Iris

Devoción matutina para damas 2018 Bendecida Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018MATUTINA PARA DAMAS 2018 BENDECIDA Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

Devoción matutina para damas 2018
Bendecida
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

“El perfume y el incienso alegran el corazón; la dulzura de la amistad fortalece el ánimo” (Prov. 27:9).

Cierto día, estaba recaudando fondos para las misiones médicas. En una casa, me atendió una mujer muy amable. Mientras charlábamos, mencionó que el suyo era un vecindario muy solitario. Sus vecinos trabajaban todo el día, por lo que la calle estaba siempre desierta. Y nadie parecía hablar con los demás. Ella necesitaba una amiga. Le dije que a mí me gustaría ser su amiga; y así comenzó todo. Iris y yo empezamos a reunirnos todos los jueves por la tarde, ya que su esposo salía esas tardes a jugar scrabble con sus amigos. Mantuvimos la costumbre de encontrarnos cada jueves por la tarde en su casa durante más de veinte años. ¡Cuánto disfrutamos de nuestros encuentros! ¡Cuántas alegrías y tristezas experimentamos! Hubo muchas risas y muchas lágrimas. Oramos juntas y compartimos nuestras cargas. Los jueves de tarde llegaron a ser lo más destacado de la semana.

Iris tenía un hermano que vivía en Australia, y uno de mis hijos también vivía allí. Estaban bastante cerca el uno del otro. Imagina mi alegría cuando, por casualidad, ambas fuimos de visita a Australia en la misma fecha. Decidimos encontrarnos y pasar una tarde juntos. Nos reunimos en la playa de Mooloolaba, y algunos decidimos ir a nadar. Iris y su esposo, Henry, y la hermana de mi esposo, Cyril, se sentaron juntos en la playa y observaron.

Al acercarnos a la orilla, un hombre muy alto con un sombrero enorme nos detuvo. Era un guardacostas y procedió a darnos un sermón. Cyril y Henry eran nadadores fuertes, y le aseguramos que ellos estarían bien. Él nos contó cuántos nadadores se habían ahogado en aquel lugar. Al llegar al agua, Cyril y Henry se fueron directamente a lo profundo. Yo me senté en la arena, donde las olas cubrían mis piernas suavemente. Podía ver dos cabezas en el agua. El guardacostas me vigilaba de cerca. Un rato después, los nadadores volvieron y me “rescataron”. Pasamos juntos un rato maravilloso.

Disfrutamos de nuestra amistad por muchos, muchos años. Cuántas horas preciosas gozamos juntas. Pero un día, Iris y Henry se mudaron a otro pueblo, a unos cuarenta minutos de distancia. Hablábamos por teléfono una vez por semana, pero extrañábamos los encuentros de los jueves. Estoy muy agradecida por los años de amistad íntima que comenzaron con un encuentro muy casual en la puerta de la casa de Iris. Es maravilloso que Dios supiera que me estaba dando un tesoro inestimable en mi querida, querida, Iris.

MONICA VESEY

es hija de padres misioneros. Vive en Berkshire, Inglaterra, y enseñó por muchos años a niños a superar la dislexia.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018

BENDECIDA

Ardis Dick Stenbakken

Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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