Viernes 8 de junio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración por una respuesta

Ciertamente como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana […]. Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Salmo 39:6, 7.

¿Qué esperas de la vida?
El Salmo 39 es una de las más hermosas elegías de David, una bella composición lírica en la que se escucha el eco de los lamentos de Job: ¿Qué podré esperar en esta vida?
Este salmo nos revela la fragilidad, la debilidad y la pequeñez del ser humano. Expone la vanidad de la existencia. Por esta razón, esta plegaria es utilizada a menudo en los funerales.
David había reprimido durante mucho tiempo sus sentimientos, y aun cuando muchos pensamientos agitaban su corazón, no los podía expresar (Sal. 39:2). No quería desnudar su intimidad ante la mirada de gente malvada e indiferente (vers 1). Temía que, al mencionar sus perplejidades, alguna palabra que escapara de sus labios les diera a sus enemigos la ocasión de blasfemar contra Dios. Cuando finalmente la vida le resultó desesperante, incapaz de refrenar su tremenda emoción, le habló a Dios y no a los hombres. ¡La oración fue su mejor aliada!
La vida humana es sin duda alguna el fracaso más grande en el universo de Dios […] si no existiera la esperanza. Todo es vanidad (ver Ecl. 1).
Escucha lo que David le dice a Dios: “Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy” (Sal. 39:4). ¡Qué pequeños que somos! ¡Pero qué grande somos para Jesús!
¿Qué le da significado a tu existencia? Eres frágil y pequeño, pero Dios es grande. Y él te desea antes de que tú lo desees a él. El pone sueños en tu vida, y te da fuerzas para que los concretes.
Todas las criaturas nacen con impulsos, porque tienen la posibilidad de satisfacerlos: el ave tiene el impulso de volar, porque cuenta con alas y el firmamento. Si encuentras en ti el deseo que te dirige hacia arriba, es porque fuiste creado para el Eterno. ¡Y ahí está la oración, para comunicarte con él!
David sintió que Dios lo deseaba, y pegó el salto de la fe: por eso, a su pregunta: “¿Qué esperaré?”, responde: “Mi esperanza está en ti” (vers. 7).
¡Dios es tu esperanza! ¡Pone sueños en tu corazón! ¡Y fuerzas para que les des vida a tus sueños!
Oración: Señor, tú eres mi deseo, porque soy tu mayor deseo.

Devoción matutina para adultos 2018
Las oraciones más poderosas de la biblia
Ricardo Bentancur
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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