Viernes 29 de junio 2018 | Devoción Matutina Adolescentes

“Olvídalo”

Devoción matutina para adolescentes 2018 Un año en la Palabra Dwain Neilson Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

Devoción matutina para adolescentes 2018
Un año en la Palabra
Dwain Neilson
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

Salmos 126-130

Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. Si el Señor no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes (Salmo 127:1).

Cada uno de los salmos que leeremos hoy tiene algo poderoso que enseñarnos. El Salmo 126 nos recuerda que, aunque Dios nos permite enfrentar las consecuencias de nuestros pecados, no nos desecha para siempre. Nos restaura otra vez, y nos da motivos para reír de nuevo. Dios quiere que riamos.

Tendrás que detenerte en el Salmo 127. Yo me detuve. Para empezar, es casi imposible salir del primer versículo. Si Dios no construye la casa, el constructor bien puede soltar el martillo, regresar los clavos a la ferretería y enviar los trabajadores a sus casas. Además, el salmista advierte que disponer de un ejército de guardias para vigilar una ciudad puede hacer que los residentes se sientan seguros, pero si Dios no tiene sus ojos sobre la ciudad, “¡olvídalo!”

Una de las tragedias más tristes ocurrió el 14 de abril de 1912. El barco más grande de la línea de cruceros White Star, el Titanic, se hizo a la mar en Southampton, Inglaterra, en su primera travesía. Iba hacia Nueva York. Sus 2.223 pasajeros disfrutaban los mejores lujos que se podían ofrecer en un barco. Sus revolucionarios mecanismos de seguridad eran alabados. La revista de transporte marítimo The Shipyard reportó que las puertas estaban diseñadas de tal manera que “el capitán pudiera, solo con accionar un interruptor eléctrico, cerrar instantáneamente todas las puertas, y hacer al navio prácticamente imposible de hundir”. Pero quien escribió eso se equivocó.

El 14 de abril de 1912, el Titanic chocó con un témpano de hielo y naufragó, llevándose consigo a 1.512 pasajeros. Los constructores habían creído que el barco sería tan sólido que sus botes salvavidas habían sido diseñados para salvar a poco más de la mitad de los pasajeros.

Los seres humanos somos grandes constructores. Ya sea que construyamos rascacielos o automóviles, nos asombramos de nuestro ingenio. Pero no importa cuán grandiosos pensemos que somos para construir, nunca podremos superar a Dios. Eso debe mantenernos humildes, ¿no crees?

¡Solamente lo que Dios construye perdura! ¡Solamente lo que Dios cuida es seguro!

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¿Qué es lo que más ama de Dios el escritor del Salmo 130? ¿Por qué?

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