Viernes 28 de julio 2017 – Devoción Matutina Adultos

 Piedras de tropiezo para otros

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2017 DE VUELTA AL HOGAR Elena G. de White Lecturas devocionales para Adultos 2017

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2017
DE VUELTA AL HOGAR
Elena G. de White
Lecturas devocionales para Adultos 2017

VIDA CRISTIANA PRÁCTICA

«No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo». 2 Corintios 6: 3

EL TABACO ES UN VENENO lento, engañoso, pero de los más nocivos. En cualquier forma en que se haga uso de él, destruye el organismo; es tanto más peligroso cuanto sus efectos son lentos y apenas perceptibles al principio. Estimula y después paraliza los nervios. Debilita y embota el cerebro. A menudo afecta los nervios más que las bebidas alcohólicas. Es un veneno más sutil, y es difícil eliminar sus efectos del organismo. Su uso despierta sed de bebidas fuertes, y en muchos casos sienta las bases del alcoholismo.

El uso del tabaco es perjudicial, costoso y sucio; contamina al que lo usa y molesta a los demás. Sus adictos se encuentran en todas partes. Es difícil pasar por entre una multitud sin que algún fumador le eche a uno a la cara su aliento envenenado. Es desagradable y malsano permanecer en un vagón de ferrocarril o en una sala donde la atmósfera esté cargada con olores de alcohol y de tabaco. Aunque haya quienes persistan en usar estos venenos ellos mismos, ¿qué derecho tienen para viciar el aire que otros deben respirar?

Entre los niños y jóvenes el uso del tabaco hace un daño incalculable. Las prácticas perjudiciales de las generaciones pasadas afectan a los niños y jóvenes de hoy. La incapacidad mental, la debilidad física, las perturbaciones nerviosas y los deseos antinaturales se transmiten como un legado de padres a hijos. Y las mismas prácticas, seguidas por los hijos, aumentan y perpetúan los malos resultados. A esta causa se debe en gran parte la degradación física, mental y moral que produce tanta alarma. […]

Pregunto a los que profesan creer y obedecer la Palabra de Dios: ¿Podemos, como cristianos, practicar un hábito que paraliza nuestra inteligencia y nos impide considerar debidamente las realidades eternas? ¿Podemos consentir en robar cada día a Dios parte del servicio que se le debe, y negar a nuestros semejantes la ayuda que debiéramos prestarles y el poder de nuestro ejemplo? ¿Hemos considerado nuestra responsabilidad como mayordomos de Dios respecto a los recursos que están en nuestras manos? ¿Cuánto dinero del Señor se gasta en tabaco?— El ministerio de curación, cap. 26, pp. 224-225, 226.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2017

DE VUELTA AL HOGAR

Elena G. de White

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