Viernes 26 de Octubre 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración intercesora de Jesús – 2

Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Lucas 22:31, 32.

Tenemos un Abogado y un Intercesor ante el Trono de Dios (1 Juan 2:1). Su oración siempre se escucha. ¡Oh, hermanos, cuán diferente sería nuestra capacidad de resistir la prueba y la tentación si creyéramos vivamente que Cristo ora por nosotros!
Pedro finalmente fue zarandeado, y negó a Jesús, como había sido anticipado por el Maestro (Luc. 22:34). Pero un eclipse de fe no es la extinción de la fe. Una debilidad, faltar a las convicciones más profundas en un momento de la vida, no significa la aniquilación de estas convicciones. La oración de Cristo nunca es vana; y aquella oración intercesora por Pedro fue contestada, porque, aunque el discípulo cayó, no quedó revolcándose en el barro. Volvió tambaleándose y con mucha agonía y vergüenza, luchó, lloró, clamó por perdón, se levantó, y siguió adelante con esperanza inconquistable.
Mejor es caer y levantarse que, reconociéndose como cristiano, caminar por la vida como un zombi espiritual. Hay más posibilidades de recuperación para un creyente bueno que ha caído en algún pecado grande como una montaña que los que han permitido que su religión se fuera desangrando con el paso del tiempo, dejando que sus venas se vaciaran hasta que su corazón dejara de latir.
Aquí, pues, tenemos las últimas dos grandes lecciones de nuestro texto: el amor más sincero, el deseo más intenso de seguir a Jesús, la fe más firme, puede eclipsarse en un momento, pero no extinguirse. La otra lección es que un creyente que ha caído muy profundamente puede recuperarse, y su obra posterior a su conversión será la mejor.
Pedro cumplió la profecía de Jesús: “Y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (vers. 32). Y también cumplió su propia profecía: “Dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte” (vers. 33).
La semilla plantada por Pedro en el día del Pentecostés (Hech. 2:14-42) germinó y dio frutos de vida eterna durante siglos y milenios.
Guardada en Cristo, ¡tu oración secreta siempre será respondida! Guardada en Cristo, ¡tu fe jamás se extinguirá, y dará frutos imperecederos!

Oración: Señor, que mi fe jamás se extinga.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA
Ricardo Bentancur
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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