Viernes 21 de abril 2017 | Devoción Matutina Damas | Dios y el pequeño libro azul

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017 VIVIR EN SU AMOR Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken Lecturas Devocionales para Mujeres 2017

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017
VIVIR EN SU AMOR
Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2017

“Yo soy Jehová, Dios de todo ser viviente, ¿acaso hay algo que sea difícil para mí?” (Jer. 32:27).

En septiembre de 2012, mi abuela dejó su casa de Georgia, Estados Unidos, y se mudó con mis padres a Maryland. Para ser una persona a punto de cumplir cien años, la abuela se defiende bastante bien y tiene una memoria razonablemente buena. Cuando se trasladó a casa de mis padres, le dijeron que, en lugar de celebrar la Navidad en casa, toda la familia iría de crucero por el Caribe. Ella se entusiasmó ante la idea. Sin embargo, había un problema: todos disponíamos de pasaporte, excepto ella. Empezamos a orar, y a investigar qué debíamos hacer, pues para solicitar un pasaporte estadounidense es necesario tener un certificado de nacimiento.

Obstáculo número uno: la abuela nació antes de 1921, año en el cual se comenzaron a emitir certificados, de manera que no había un registro oficial de su nacimiento. No obstante, sí disponíamos de otros documentos, como formularios de seguros. Después de varias entrevistas con el encargado de pasaportes, la oficina accedió a enviar la información que teníamos al Centro de Información de Pasaportes. Con este paso completado y habiendo abonado el servicio de expedición, estábamos seguros de que cualquier día el pequeño cuaderno azul aparecería en el buzón.

Obstáculo número dos: en lugar de recibir el pasaporte en el buzón, llegó una carta que solicitaba otra carta oficial que declarase que no existía documentación relativa a la fecha de nacimiento de mi abuela. Obtenerla llevaría semanas, así que, de nuevo, enviamos la solicitud e hicimos el pago. Poco después, la administradora del departamento de Registros Vitales de Georgia telefoneó a casa y le dijo a mi madre: “Por su carta, entiendo que es muy importante para usted llevar consigo a su madre, de 99 años, en este viaje, de manera que haremos todo lo posible para expeditar el documento necesario”. Sabemos que Dios tocó el corazón de esa mujer.

Finalmente, la oficina de Pasaportes de los Estados Unidos aceptó el documento estatal y, dos semanas después, llegó el cuaderno azul. ¿Hay algo demasiado difícil para el Señor? Definitivamente, no. ¿A qué obstáculo te enfrentas hoy? ¿Es demasiado difícil para él? Según su Palabra, ¡decididamente no!

Yvonne Curry Smallwood

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