Viernes 18 de mayo 2018 | Devoción Matutina para Damas | Él es fiel. ¿y tú?

“Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos. Con sus propias manos te levantarán para que no tropieces con piedra alguna” (Sal. 91:11, 12).

¿Cómo comienzas tus días? ¿Comienzas cada día con el Señor? ¿Es tu primera cita dedicar tiempo a Dios? Cada mañana, antes de comenzar mis tareas, me he hecho el hábito de pasar el mejor momento del día con el Señor. A veces, esto significa levantarme un poco más temprano, para tener tiempo a solas con él. Esta es la hora más importante del día para mí. Estoy mejor preparada para enfrentar lo que el día me presente.
Era casi la puesta del sol. Mi nieto, Christopher, y yo estábamos volviendo a casa de su clase de piano. Cuando terminábamos de pasar una intersección de cuatro carriles, cambió la luz del semáforo. Un hombre venía en su vehículo en dirección contraria y estaba en el carril de giro, evidentemente muy apurado. Me imagino que pensó que si aceleraba lo suficiente llegaría a girar hacia la izquierda antes que mi auto cruzara el resto de los carriles. Fue uno de esos momentos en los que hay que tomar una decisión instantánea. Como no había nadie detrás de mí, pisé el freno rápidamente. Sin embargo, escuché su rueda trasera raspar contra el costado delantero del lado del pasajero, así que me detuve a un lado de la calle. El otro conductor también paró. Christopher y yo estábamos un poco sobresaltados, pero no heridos. Revisé mi auto y no tenía abolladuras, rayones ni faros rotos; solo algunas marcas negras de su rueda trasera; más tarde pude sacar todas las marcas con un cepillo.
Estaba muy agradecida porque nuestros ángeles guardianes nos habían cuidado. También estaba agradecida de no tener que completar un informe de accidente o notificar a mi compañía de seguro, siendo que hacía pocos meses me había cambiado a otra. Aunque este accidente no había sido mi culpa, informar un accidente no se vería bien en mi historial en la compañía.
Cada día, hay muchas ocasiones en las que la protección de Dios nos mantiene a salvo. ¿Nos acordamos de agradecerle? ¿O damos por sentada su protección? Por muchos años, al final de cada día, he escrito en mi cuaderno de agradecimientos cinco o seis cosas que sucedieron ese día por las cuales estoy agradecida. Es una manera de terminar cada día.
Tantas veces ni siquiera somos conscientes del cuidado amante de Dios. Pero algún día nuestro ángel guardián nos contará las historias en las cuales la mano de Dios nos mantuvo a salvo.

PATRICIA MULRANEY KOVALSKI
vive en Tennessee, EE. UU, pero pasa muchos meses del año con su familia en Michigan.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018
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