Viernes 15 de junio 2018 | Devoción Matutina para Damas | Y la puerta se cerró

‘Por tanto -agregó Jesús-, manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora” (Mat. 25:13).

Por mucho tiempo había esperado poder asistir a un curso gratuito para profesores en mi ciudad, y finalmente se abrió el curso, como yo esperaba.
Me anoté y llegó el día del examen teórico. Me desperté temprano y conduje hasta la universidad para hacer el examen. Ya conocía la ubicación y dónde debía estar a las 7:45. Llegué temprano. Un gran grupo esperaba en el lugar designado.
Llegó la gente responsable de seleccionar aleatoriamente el tema del ensayo. Luego de que se eligió el tema, nos dijeron que teníamos una hora para estudiar. Debía volver al aula a las 9:17. Mi amiga, que también estaba tomando el curso, había traído un artículo relacionado con el tema. Estaba en su computadora portátil, en su vehículo, que había estacionado frente al edificio, así que fuimos hasta el auto para buscarlo. Nos quedamos en el auto, estudiando. Luego de un ratito, le pregunté qué hora era, ya que no tenía reloj. Me dijo que había puesto una alarma en su reloj.
Antes de que sonara la alarma, volvimos al aula. Sin embargo, cuando llegamos a la puerta, las dos personas que tomaban el examen se estaban yendo y no nos permitieron entrar en el aula.
-Dijimos que debían estar aquí a las 9:17 y, según nuestros relojes, ¡llegaron dos minutos tarde!
Inmediatamente, vino a mi mente la parábola de las diez vírgenes. Había estado dentro del aula, había llegado temprano y ahora no podía tomar el curso que tanto quería. Perdí la oportunidad de mejorar mi sueldo y tener más estabilidad en mi carrera como profesora en una escuela pública.
Sin embargo, comencé a imaginar lo terrible que sería si Cristo volviera y yo no estuviese lista. Perdería mucho más que solo una carrera y estabilidad. Mi pérdida sería permanente, ya que perdería la oportunidad de ver a Jesús, a mis amigos, o a mi hija, que ya está descansando en el Señor. Perdería mi vida eterna.
Quiero estar alerta, y que nada me retrase o me impida estar lista para el mejor y más grande evento en el universo: la segunda venida de Cristo. ¿No quieres tú también estar lista?

AUCELY CORREA FERNANDES CHAGAS
es profesora de enfermería y vive en Campo Grande. Brasil.

Devoción matutina para damas 2018
Bendecida
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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