Viernes 15 de junio 2018 | Devoción Matutina para Adultos | La espiritualidad de los padres

«Padres, no irritéis a vuestros hijos, para que no se vuelvan de poco ánimo». Colosenses 3: 21, JBS

Los padres somos responsables de crear la atmósfera espiritual del hogar mediante nuestra espiritualidad y la manera en que la compartimos con nuestros hijos. Los niños necesitan ver en nosotros un modelo práctico; debemos ser francos al hablar de nuestra fe y compartirla con ellos. Si mantenemos nuestra relación con Dios en secreto, no tendrán un ejemplo explícito de cómo impacta la gracia de Cristo en una persona. Comparta lo que Dios está haciendo en su vida, ore por sus amigos, ore por cada miembro de la familia, ore pidiendo al Espíritu Santo que sea una parte importante en su vida diaria.
«Dichosos los padres cuya vida es un reflejo fiel de la vida divina, de modo que las promesas y los mandamientos de Dios despierten en los hijos gratitud y reverencia […] dichosos los padres que, al enseñar a sus hijos a amarlos, a confiar en ellos y a obedecerles, les enseñen a amar a su Padre celestial, a confiar en él y a obedecerle. Los padres que hacen a sus hijos semejante dádiva los enriquecen con un tesoro más precioso que los tesoros de todas las edades, un tesoro tan duradero como la eternidad (Elena G. de White, El ministerio de curación, p. 291).
Debemos reconsiderar nuestras prioridades, pues las cargas pueden terminar oscureciendo nuestra visión de Dios. Si aligeramos el peso y volvemos a nuestras raíces, mostraremos a nuestros hijos valores eternos, y Dios honrará nuestra felicidad y perseverancia.
Los niños suelen seguir el ejemplo de sus padres y, si ese modelo está fundamentado en Dios, nuestros hijos también reflejarán esas prioridades. Grabar en los demás la imagen divina mediante nuestro ejemplo no es tarea sencilla.
Si la espiritualidad de los padres es casi nula y su cristianismo solo es aparente, nuestros hijos seguirán nuestros pasos. Podrán tolerar nuestros errores, pero rechazarán nuestra hipocresía al enseñar algo que realmente no vivimos; la doble vida nos alejará de Dios y podemos llegar a modelar en ellos una espiritualidad enfermiza.
Sin embargo, si nuestra máxima prioridad en la vida y en el hogar es Dios, el Señor proveerá lo que nos falte y nuestros hijos se sentirán inspirados a seguirlo. Que Dios nos capacite y nos convierta en verdaderos padres cristianos.

Devoción matutina para adultos 2018
Fuentes de vida
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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