Viernes 11 de mayo 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Oración de confianza

El malo […] dice en su corazón: Dios ha olvidado; ha encubierto su rostro; nunca lo verá. Salmo 10:4,11.

El hombre “malo”, según nuestra oración, dice muchas cosas “en su corazón”.
Me atrevería a decir que este hombre podría ser perfectamente un buen judío de labios, que oraba en las plazas públicas, celoso de la Ley. Generalmente, quien tiene a Dios mucho tiempo en sus labios lo tiene poco tiempo en su corazón. Esas cosas que tenía en su corazón lo envenenaban, aunque no lo sabía. Lo iban matando poco a poco, muriendo como esa persona que, encerrada en una habitación, abstraída en su lectura, no se da cuenta de que un silencioso escape de gas va consumiendo todo el oxígeno.
Aquel religioso piensa, en lo profundo de su corazón, que “nadie lo hará caer, que jamás tendrá problemas” (vers. 6, DHH). Porque “cree que Dios se olvida, que se tapa la cara y que nunca ve nada” (vers. 11, DHH). Es decir, Dios no existe.
Así que, este religioso eligió vivir dos vidas, como “sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia” (Mat. 23:27).
Es terrible la insensatez a la que puede llevarnos nuestra libertad: podemos elegir vivir en medio de un mundo lleno de dolor y tragedia, pensando que a nosotros jamás nos va a tocar el infortunio. Incluso, podemos ser malos, pensando que “Dios no ve”. ¿Qué pasa con el destino de una persona cuya vida entera está construida sobre un error? ¿Acaso no nos espera la tumba, en algún momento, a todos los mortales?
El verdadero creyente también dice lo mismo que el malo: “Nada me hará caer”. Pero la diferencia es esta declaración de fe: “Siempre tengo presente al Señor […]. Por eso, dentro de mí, mi corazón está lleno de alegría” (Sal. 16:8, DHH).
Hace unos días, caminando en un parque, mi esposa se sintió cansada, y pidió apoyarse sobre mi hombro. Le dije: “Si me amas, apóyate fuerte”.
Jesús te dice: “Si me amas, apóyate fuerte”. Si te apoyas en su hombro, no temerás las vueltas y los golpes de la vida. Porque no dependerás de tus fuerzas, sino de la fuerza del Dios sobre quien te apoyas.
Oración: Señor, mora en mí, a fin de que sea una bendición para otros.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA
Ricardo Bentancur
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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