Viernes 10 de noviembre 2017 | Devoción Matutina para Menores | Galileo Galilei – Parte 1

“¿Has visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un Don Nadie” (Prov. 22:29).

Galileo Galilei fue un niño como tú. Nació en Italia en 1564, y desde pequeñito le gustaron las ciencias. ¿Qué materias te gustan a ti en la escuela? A Galileo le encantaban las matemáticas, y los planetas. Qué cosas tan difíciles, ¿verdad? Gracias a sus conocimientos científicos, cuando fue grande, Galileo pudo fabricar un telescopio.
Cierto día, Galileo subió a un campanario de Venecia acompañado de varias personas importantes. Quería enseñarles cómo funcionaba el telescopio que acababa de construir. Todos quedaron impresionados cuando miraron por aquel tubo de hierro, y pudieron ver como si estuviera ahí mismo un pueblo que distaba tres kilómetros del lugar.
-¡Es increíble! -exclamó, admirado, uno de ellos.
Pero lo que hizo de Galileo un hombre famoso no fue el telescopio, sino lo que descubrió gracias al telescopio. Galileo no quería usar el telescopio para ver pueblos distantes, sino para observar el universo. Lo que en realidad le fascinaba eran los planetas y las constelaciones. Tal y como sospechaba, aquel potente aparato le permitió ver cosas que antes ningún ser humano había descubierto: los cráteres de la Luna, los satélites de Júpiter o las manchas en el Sol… ¡Un montón de maravillas del firmamento! ¡Y las vio con sus propios ojos!
Años después, publicó sus descubrimientos en un libro que fue todo un éxito. Su fama se extendió por todas partes, porque demostró algo que hasta entonces era impensable: que no todos los cuerpos celestes giran alrededor de la Tierra. Hasta aquel momento, se creía que la Tierra era el centro del universo y que todos los cuerpos celestes giraban alrededor de ella. Un poco antes que Galileo, ya Copérnico había dicho que la Tierra no era el centro de nuestra galaxia, sino el Sol; pero Galileo fue quien pudo demostrar estas cosas.
Galileo se ganó muchos enemigos por decir la verdad. A veces, a nosotros también nos sucede esto, que nos hacemos de enemigos por decir la verdad. Por eso preferimos quedarnos callados, y no decimos que creemos en Jesús. Si te falta valor para ponerte de parte de la verdad, pide ayuda a Jesús.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017
¡SALTA!
Patricia Navarro
Lecturas Devocionales para niños 2017

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