Viernes 10 de agosto 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | Final feliz

Isaías 64-66

“Así como perdurarán en mi presencia el cíelo nuevo y la tierra nueva que yo haré, así también perdurarán el nombre y los descendientes de ustedes”, afirma el Señor (Isaías 66:22).

Isaías termina su libro con una visión del fín de los tiempos. Le hace varias advertencias a los malvados, como esta:

A ustedes que abandonan al Señor y se olvidan de mi monte santo, que para los dioses de la Fortuna y del Destino preparan mesas y sirven vino mezclado los destinaré a la espada; ¡todos ustedes se inclinarán para el degüello! Porque llamé y no me respondieron, hablé y no me escucharon. Más bien, hicieron lo malo ante mis ojos y optaron por lo que no me agrada (Isaías 65:11,12).

¡Ay! Eso dolió. Gracias a Dios, Isaías no se queda en advertencias como esta. También viene un mensaje especial para los que permanezcan fieles y obedientes a Dios hasta el final:

Presten atención, que estoy por crear un cielo nuevo y una tierra nueva. No volverán a mencionarse las cosas pasadas, ni se traerán a la memoria. Alégrense más bien, y regocíjense por siempre, por lo que estoy a punto de crear: Estoy por crear una Jerusalén feliz, un pueblo lleno de alegría. Me regocijaré por Jerusalén y me alegraré en mi pueblo; no volverán a oírse en ella voces de llanto ni gritos de clamor (vers. 17-19).

¡Si! Mientras lees los capítulos finales del asombroso libro de Isaías, notarás la gran urgencia de su mensaje. Dijo a la gente de su época, y a nosotros hoy: “Escoge seguir a Jesús mientras tienes la oportunidad. Dios prepara un lugar especial para todos los que lo aman, y no puedes darte el lujo de perdértelo”.

Hace dos años viajé a Australia para hablar en un encuentro de jóvenes. Fue la experiencia espiritual más grande que haya tenido en mi ministerio. Los chicos y las chicas de ese lugar fueron increíbles. Nunca olvidaré el último día que pasé con ellos. Varios se despidieron de mí. Otros me desearon un buen viaje. Pero a los que más recuerdo son a los que prometieron verme en el cielo si no nos veíamos más en la tierra. ¡Me emocionó que tuvieran ganas de ir al cielo! Tengo que llegar allá, porque hemos planeado una reunión en ese lugar.

Si en serio quieres ir al cielo, entonces sigue el consejo de Isaías y rinde tu vida a Dios ahora mismo. El cielo es el final feliz que Dios tiene planeado para ti.

NO DEJES DE LEER

¿Cómo será el cielo? Estudia  Isaías 65: 25; 66:22, 23

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018

UN AÑO EN LA PALABRA

Dwain Neilson

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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