Viernes 1 de julio 2016 | Devoción Matutina para Mujeres 2016 | Compasión, compasión, compasión…


Ahora vayan y aprendan el significado de la siguiente Escritura: “Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios”. Jesucristo

LA PALABRA “compasión” y Jesús están íntimamente ligados a lo largo de los Evangelios: 1) “Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud y sintió compasión de ellos” (Mat. 14:14); 2) “Siento compasión de esta gente, porque ya hace tres días que están aquí conmigo y no tienen nada que comer” (Mat. 15:32); 3) “Jesús tuvo compasión de ellos” (Mat. 20:34); 4) “Jesús tuvo compasión de él” (Mar. 1:41); 5) “Al llegar cerca del pueblo, vio que llevaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda. Al verla, el Señor tuvo compasión de ella” (Luc. 7:12, 13).
Con esta pequeña muestra de cinco versículos basta para afirmar categóricamente y sin temor a equivocarse que la compasión era una característica de Jesús. Es evidente que no podía ver a un ser humano sufriendo sin sentirse conmovido en lo más profundo de su ser. Ahora bien, la compasión de Jesús iba más allá de la definición típica que el diccionario hace de la palabra “compasión”: “Sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias”. Lejos estaba la compasión de Jesús de quedarse en un mero sentimiento que, como tal, se evaporaba en el tiempo y el espacio.
La compasión de Jesús, siempre, inexorablemente y sin excusas, lo llevaba a la acción, como vemos en la segunda parte de los versículos que dejé arriba incompletos: 1) “Sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos” (Mat. 14:14); 2) “Mandó que la gente se sentara en el suelo […] y, todos comieron hasta quedar satisfechos” (Mat. 15:35-37); 3) “Les tocó bs ojos y en el mismo momento los ciegos recobraron la vista” (Mat. 20:34); 4) “Lo tocó con la mano y dijo: ‘Quiero. ¡Queda limpio!’ ” (Mar. 1:41); 5) “Se acercó y tocó la camilla, y […] le dijo al muerto: Joven, a ti te digo: ¡Levántate! Entonces el que había estado muerto se sentó y comenzó a hablar, y Jesús se ¡o entregó a la madre” (Luc. 7:14, 15).
Y aquí viene la prueba de fuego: Cuando ves a alguien sufriendo, en necesidad, agobiado o con problemas, ¿sientes compasión? ¿Pero compasión de la buena, que lleva siempre a la acción? El que es como Jesús no puede ver el sufrimiento sin compadecerse, ni compadecerse sin actuar.

“Dichosos los compasivos, porque Dios tendrá compasión de ellos” (Mat. 5:7).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2016
Ante todo, cristiana
Por: MÓNICA DÍAZ
Lecturas Devocionales para Damas 2016
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