Sábado 3 de noviembre 2018 | Devoción Matutina  Adultos

Oración de fe

Devoción matutina para adultos 2018 Las oraciones más poderosas de la biblia Ricardo Bentancur Lecturas devocionales para Adultos 2018

Devoción matutina para adultos 2018
Las oraciones más poderosas de la biblia
Ricardo Bentancur
Lecturas devocionales para Adultos 2018

Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Juan 4:48-50.

En los primeros capítulos de su Evangelio, Juan registra dos milagros realizados por Jesús en Caná de Galilea. No es caprichosa la mención del milagro de la fiesta de bodas (Juan 4:46). Ambos milagros marcan un contraste notable. Uno se realiza en una fiesta de casamiento, y la escena es de ruido y algarabía. Pero la vida tiene cosas más profundas que la alegría, y un Salvador que hubiera preferido la casa del banquete a la casa del luto no sería el Salvador. El segundo milagro, entonces, se dirige al lado más oscuro de la experiencia humana. El hogar más feliz tiene sus horas tristes. El que comenzó su ministerio con un milagro que prodigó felicidad a los contrayentes ahora debe consolar al funcionario real golpeado por la enfermedad de un hijo.

Nuestro texto se divide en tres partes: la declaración de Jesús, el ruego del romano y el milagro. La sentencia de Jesús parece más bien un chorro de agua fría a la ardiente ansiedad de aquel padre por la sanidad de su hijo, pero las palabras de Jesús son más bien un suspiro de profunda tristeza y lamentación más que de reproche. Habla su corazón dolorido: Cristo había venido de Samaría -el desprecio de los judíos-, y allí había encontrado a gente que no necesitaba milagros para creer, porque “creyeron muchos más por la palabra de él” (vers. 41). Para los samaritanos, Jesús no era un curandero.

Luego, Jesús, que lee los corazones, vio la fe detrás del ruego del funcionario romano. Dios jamás “apaga el pábilo que humeare” (Isa. 42:3). El hombre creyó en Jesús antes de tener evidencias del milagro (Juan 4:50).

Es posible que tu hijo, tu hija u otro ser muy cercano esté enfermo. Es posible que tú mismo estés agotado de luchar contra una enfermedad que crees incurable. ¡Clama a Jesús! El no “apaga el pábilo que humeare”. Su Espíritu da vida. Sus promesas “son espíritu y son vida” (Juan 6:63).

Aun cuando no haya nada que pueda hacer el hombre, Dios es nuestro mejor refugio.

Oración: Señor, obra milagros entre los enfermos, para glorificarte.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

LAS ORACIONES MÁS PODEROSAS DE LA BIBLIA

Ricardo Bentancur

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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