Sábado 29 de octubre 2016 | Devoción Matutina para Menores 2016 | Señales de su brillante llegada


Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Mateo 24:27.

Cuando Jesús dijo: “He aquí vuestra casa os es dejada desierta” (Mateo 23:38), una secreta sensación de terror recorrió las vértebras de los funcionarios religiosos; aun los discípulos percibieron la amenaza oculta. Esta es la razón de por qué llamaron su atención a la fortaleza y la belleza del Templo, mientras dejaban el edificio. Las enormes paredes de mármol blanco puro parecían tan sólidas y fuertes; pero Jesús sabía algo que ellos ignoraban: “No quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada” (Mateo 24:2).
Más tarde, cuando Jesús estaba sentado en el Monte de los Olivos mirando hacia Jerusalén, Pedro, Santiago, Juan y Andrés vinieron a él en forma privada. “Dinos”, le dijeron, “¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (vers. 3).
Ellos suponían que si el Templo sería destruido, sin duda sería en el fin del mundo. Pero Jesús conocía el futuro: Jerusalén sería destruida por los romanos aproximadamente cuarenta años más tarde. Esto sería seguido por muchos siglos de persecución, y después de esto, vendría el fin. Los discípulos no estaban listos para entender esto, así que Jesús entrelazó los dos eventos: la destrucción de Jerusalén y el final del mundo. Los discípulos podían estudiar estas profecías más tarde, cuando estuvieran mejor capacitados para captarlas.
Justo después de los largos años de persecución, el sol se oscurecería. Esa señal sucedió el 19 de mayo de 1780, y se la conoció como “el gran día oscuro”. Durante la noche, la luna también fue velada como lo había estado el sol, exactamente como Jesús lo había dicho.
Lo siguiente en el programa sería la caída de estrellas, que se cumplió mediante la lluvia de estrellas más grande de la historia, la noche del 13 de noviembre de 1833.
Después, dijo que “las potencias de los cielos serán conmovidas” (vers. 29). Esto todavía está en el futuro, cuando la voz de Dios sacuda todo, como lo dice la apertura de la séptima plaga.
Luego, veremos a Jesús viniendo. Su llegada no será en secreto o en algún lugar afuera, en el desierto, como predijeron los falsos profetas, sino como los resplandores del relámpago, que cruzan el cielo y todos pueden ver. Cada día que pasa nos acerca más a aquel glorioso evento.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2016
¡GENIAL!
Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
Lecturas devocionales para niños 2016
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