Sábado 29 de julio 2017 – Devoción Matutina Menores

La satisfacción del trabajo bien hecho

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017 ¡SALTA! Patricia Navarro Lecturas Devocionales para niños 2017

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017
¡SALTA!
Patricia Navarro
Lecturas Devocionales para niños 2017

“Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor y no a los hombres” (Col. 3:23).

Hace tiempo, vivió en Venecia, Italia, un famoso pintor llamado Jacopo Comin. Todo el mundo lo conocía como “Tintoretto”, porque era hijo de un tintorero, y con ese nombre ha pasado a la historia. Tintoretto hizo todo lo que estuvo en su mano para perfeccionar su arte. Trabajaba con muchísima rapidez, y con los años llegó a ser uno de los pintores más famosos de toda Venecia.

En una ocasión, se organizó un concurso para asignar quién decoraría los muros de la Escuela de San Roque. Se pidió a varios pintores venecianos que entregaran un esbozo de una pintura, para elegir de entre ellos el que más les gustara. Se les dio un plazo muy corto, incluso para un esbozo. Los concursantes cumplieron como pudieron con los requisitos del concurso, pero Tintoretto, con su gran rapidez, pintó el cuadro completo, lo colocó en el lugar correspondiente y lo cubrió con una tela, para que nadie lo viera hasta la entrega del premio.

Llegó el momento en que todos los artistas presentaban sus esbozos. Cuando llegó el turno de Tintoretto, quitó la tela y todos se quedaron con la boca abierta, por la hermosa pintura que había creado. Los miembros del jurado se enojaron, porque no habían pedido una pintura terminada, sino solo un boceto. Así que, técnicamente, Tintoretto había ido más allá de lo que se pedía, y por eso estaba descalificado. Pero todo el mundo tuvo que reconocer la grandeza de la obra de Tintoretto. Como la cuestión técnica de si premiarlo o no estaba poco clara, Tintoretto dijo: “Si no me lo quieren pagar, no me paguen”. E hizo gratuitamente toda la decoración del lugar.

Cuando Jesús estuvo en esta Tierra, no tuvo de parte de la gente el reconocimiento que merecía, pero no le importó. Él hacía lo que tenía que hacer, porque sabía cómo le gusta a Dios que hagamos las cosas: bien. Jesús no estaba a la expectativa de qué pensarían los demás o con qué lo recompensarían. De igual manera, cuando tú hagas las cosas, no las hagas esperando recompensa, sino por tu propia satisfacción, porque no hay cosa más agradable que un trabajo bien hecho. En el hacer las cosas bien está la mayor satisfacción.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017

¡SALTA!

Patricia Navarro

Lecturas Devocionales para niños 2017

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