Sábado 28 de octubre 2017 | Devoción Matutina para Menores | Jeremy, el chico listo – parte 1

“Yo contesté: ‘¡Ay, Señor! ¡Yo soy muy joven y no sé hablar!’ Pero el Señor me dijo: ‘No digas que eres muy joven. Tú irás a donde yo te mande, y dirás lo que yo te ordene'” (Jer. 1:6, 7).

Jeremy era de buena familia. Hilcías, su papá, era sacerdote. Vivían cómodamente en Anatot, y creían en Dios. Jeremy estudiaba en una escuela cerca de su casa, pero tenía pocos amigos porque era tímido. Siempre pensó que cuando fuera mayor no iba a ser nadie importante. Sus padres querían que estudiara en el seminario para que fuera sacerdote como su papá. Pero Dios tenía otros planes para él.
Todas las mañanas Jeremy leía su Biblia y su devocional, y oraba. Su papá miraba las noticias, que no eran nada buenas; solo se escuchaba informes de violencia por las calles, robos y delitos de malhechores. Ni siquiera el pueblo de Dios hacía lo correcto, pues adoraban a falsos dioses. Una tarde, mientras Jeremy hacía sus tareas, escuchó una voz suave. Era Dios.
-Jeremy, ¿sabes una cosa? -le dijo Dios-. Yo te conozco desde antes que nacieras, y tengo una obra especial para ti. ¡No me puedes decir que no! Ve al lugar que yo te envíe y habla en mi nombre.
Jeremy se asustó:
-Señor, soy un chico, aún no sé hablar bien.
No quería hablar, porque era cobarde, pensaba: ¿Hablarle yo a esa gente mala? ¿Y si me hacen algo?. Pero Dios le dijo que no tuviera miedo, que él lo acompañaría. E hizo algo grandioso: tocó la boca de Jeremy y lo hizo fuerte, valiente y sabio. Así que, Jeremy se cambió de ropa, fue en su scooter y habló valientemente. Dijo al pueblo que Dios los amaba, y quería que se arrepintieran y se volvieran a él. Pero nadie escuchó. Enojadísimos se pusieron los sacerdotes con aquel mensaje; dijeron que Jeremy lo había inventado y se propusieron matarlo. Entonces Dios le dijo a Jeremy algo que lo dejó boquiabierto: “Lo mejor es que no ores por ellos. Cuando me pidan ayuda, no los voy a oír”.
Mañana terminaremos esta historia, pero por hoy, solo te diré una cosa: Dios te califica para ayudar en su obra. No creas que no tienes talentos o que no sabes hacer nada; si quieres servir a Jesús en la iglesia, pon tus capacidades a su servido y él te hará saber dónde encajas mejor. Lo importante es que tengas buena disposición.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017
¡SALTA!
Patricia Navarro
Lecturas Devocionales para niños 2017

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