Sábado 28 de abril 2018 | Devoción Matutina para Adultos | No más cicatrices

«No te fijes en mi maldad ni tomes en cuenta mis pecados». Salmo 51:9, TLA

El pecado deja todo tipo de cicatrices, en el cuerpo, en la mente, en los sentimientos. El alcohol, el tabaco y las drogas dejan marcas terribles, así como el abuso sexual. Sin embargo, Dios es capaz de quitar toda mancha y todo rastro que deja el pecado. No importa cuánto tiempo hayamos estado perdidos en el mal camino; si clamamos a Dios en busca de auxilio, él nos escuchará. Él oye cada súplica sincera y cada petición que anhela hallar gracia ante sus ojos.
Un famoso artista pintó un cuadro representando la inocencia. El niño que le sirvió de modelo se llamaba Rupert, y lo pintó orando de rodillas al lado de su madre. Las palmas de sus manos estaban juntas en posición de oración y sus mejillas rosadas atestiguaban su salud perfecta. El niño elevaba sus ojos azules con expresión de devoción y paz, y el pintor quedó tan satisfecho con el cuadro, que lo colgó en su estudio.
Pasaron los años y el artista, ya anciano, quiso pintar otro cuadro que expresara el crimen. Así que visitó algunas cárceles y, en un calabozo sucio, encontró a un criminal al que llamaban «Randall». Estaba atado con cadenas, su cuerpo estaba gastado, sus mejillas caídas y sus ojos hundidos reflejaban angustia y vicio. El pintor pidió permiso al jefe de la cárcel para llevarlo a su estudio y utilizarlo de modelo.
Cuando le concedieron el permiso, un guardia condujo al preso hasta el estudio del artista, y al llegar allí, Randall vio el cuadro que reflejaba la inocencia. Miró el rostro de aquella mujer que estrechaba con sus manos al tierno niño y, de pronto, rompió a llorar. El pintor se detuvo por un momento y le preguntó la razón de su desconsuelo. El prisionero, señalando a la mujer, dijo: «¡Es mi madre! Yo soy ese niño inocente que usted pintó hace años. El pecado y el vicio me han destruido. El pecado ha arruinado mi vida, y por eso ahora reflejo crimen y miseria».
Si el pecado ha dejado cicatrices en nuestras vidas, pidamos a Dios que las borre, pues solo él puede. Oremos para tener una vida nueva en Jesús.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
FUENTES DE VIDA
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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