Sábado 20 de Octubre 2018 | Devoción Matutina para Damas | El cemento de tu vida

“Despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante” (Heb. 12:1).

Necesitábamos renovar la entrada al garaje de nuestra casa. Para quitar el cemento viejo, usamos un tractor, una cargadora y cadenas. Sin embargo, a fin de poder rodear los pedazos de cemento con las cadenas, los trabajadores tuvieron que usar un camión cargador y palancas, para levantarlos lo suficiente como para deslizar una cadena por debajo. Quitar y desechar el cemento viejo llevó mucho tiempo y requirió una gran cantidad de fuerza muscular.
Cuando quitaron los pesados pedazos de cemento, los carpinteros pudieron comenzar a construir estructuras sobre las cuales verter el nuevo cemento. Alisaron la grava y, luego, usaron una máquina para apisonarla. Solo entonces pudieron acomodar las varillas de metal para recibir el nuevo concreto. La nueva estructura de cemento retendría su forma y sería más fuerte gracias a las varillas. Ahora estaban listos para verter el cemento. Algunos camiones trajeron la mezcla y la vertieron en las estructuras. Los hombres nivelaron cuidadosamente la mezcla. Cuando llegó al punto de la sequedad deseada, lo allanaron. El producto final fue una entrada de garaje perfectamente acabada.
En nuestras vidas, llevamos mucho peso que puede asemejarse al cemento viejo. A menudo nuestros hábitos y formas de hacer las cosas son difíciles de quitar, pero debemos eliminarlos para que ya no nos molesten. Los seres humanos cargamos resentimientos antiguos, creencias atesoradas que suelen estar erradas, y desarrollamos hábitos molestos y desagradables. A veces, es difícil separarlos de nuestro carácter y de nuestra vida. Sería maravilloso poder usar palancas y camiones para facilitar el proceso.
Y entonces, llega la palabra que no queremos oír: pero. Pero… no tenemos el lujo de usar maquinarias y herramientas de metal para eliminar la “basura” que deseamos quitar de nuestras vidas. En lugar de eso, podemos acudir a un Ayudante mucho mejor para limpiar nuestros corazones y mentes.
Tenemos el privilegio de contar con nuestro Señor y Salvador para que dirija nuestros pensamientos, nos ayude a cambiar y nos dé el éxito. Él es más efectivo que cualquier herramienta, tractor o fuerza muscular. Sus métodos son los mejores. Deseo que aprendamos a apoyarnos completamente en él y dejar de lado los pesos negativos que acarreamos.

EVELYN GLASS
escribe una columna semanal en el periódico local de Chehalis, Wáshington, y es oradora y voluntaria en la comunidad.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2018
BENDECIDA
Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2018

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