Sábado 14 de abril 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Seguridad de perdón en Cristo

«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Lucas 23: 34, NVI

Esto es lo que el hombre moderno necesita escuchar hoy. Solo Dios tiene poder y facultad para perdonar los pecados por medio de su Hijo. El núcleo de este mensaje es que Jesús perdonó a sus enemigos, como ejemplo para que nosotros respondamos a quienes nos han ofendido e injuriado con estas palabras: «“Te amo por causa de Cristo, y te perdono la injuria que me has hecho [?]” Jesús será testigo de este acto de amor, y lo aprobará; y como hacéis a los demás, os será hecho a vosotros también» (Elena G. de White, Hijos e hijas de Dios, p. 155). Cuán dulce es ser perdonado, pero nosotros también debemos perdonar a nuestros ofensores, pues nuestra capacidad de perdonar está estrechamente ligada a nuestra relación con Dios.

En 2012, en Florida, Estados Unidos, un joven disparó a una compañera en el autobús de la escuela. Ella murió en el acto y él fue condenado. Con el asesino frente al tribunal, y tras escuchar el veredicto, la madre de la chica exclamó: «Por fin se hizo justicia». Con lágrimas en los ojos, caminó hacia el asesino de su hija, lo abrazó con fuerza, y le dijo: «Te perdono, no me debes nada, ahora tengo paz en mi corazón». Es difícil llevar a la práctica este tipo de acción de perdón, y solo se logra cuando Cristo habita en nosotros.

Pedro preguntó a Jesús cuántas veces es necesario perdonar a otros, pues, según los rabinos, solo se podían perdonar hasta tres ofensas. Creyendo cumplir la enseñanza de Cristo, Pedro pensó extenderlas a siete, el número de la perfección, pero Jesús enseñó que nunca debemos cansarnos de perdonar. «El que rehúsa perdonar, está desechando por este hecho su propia esperanza de perdón» (Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 192).

Si un médico receta a un enfermo los medicamentos adecuados, habrá hecho su parte, pero el paciente también debe hacer la suya. Para perdonar a la humanidad, Jesús hizo su parte, y Dios también; solo falta que nosotros hagamos la nuestra: aceptar el perdón y humillarnos ante Dios.

Tenemos el privilegio de acercarnos a Dios con corazón contrito y ser perdonados. Solo el perdón divino traerá descanso a nuestra alma, y paz y seguridad de salvación a nuestra vida.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

FUENTES DE VIDA

David Javier Pérez

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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