Sábado 13 de enero 2018 | Devoción Matutina Adultos

Una oración de gratitud

«Dediqúense a la oración: perseveren en ella con agradecimiento». Colosenses 4: 2, NVI

Las campañas de evangelización son buenas ocasiones para ser testigos de milagros que ocurren gracias a la oración. Yo trabajé como líder de una de esas cruzadas en una zona rural. Una gran cantidad de personas asistía cada noche y había muchas peticiones para visitar hogares. Una tarde, cuando el sol calentaba con toda su fuerza, pasamos frente a una casa sencilla que no tenía puertas. Un caballero cantaba en su hamaca. Nos acercamos y le preguntamos si hacía poco que había regresado del trabajo. Con sorpresa, nos dijo: «Hace veintidós años que estoy en esta hamaca sin poder levantarme».

Nos contó que, cuando estaba recién casado, tuvo un accidente que lo dejó paralítico del cuello hacia abajo. Todas las mañanas, su esposa lo colocaba en esa hamaca para volver a llevarlo a su cama en la noche.

Tres años atrás, cansado de su postración, había intentado quitarse la vida. Sin embargo, alguien llegó con el mensaje del evangelio, y le habló del poder de Cristo y de su gracia salvadora. Le aseguró que Cristo le daría un nuevo cuerpo, totalmente renovado, en su segunda venida. Aceptó a Jesús como su único salvador y fue bautizado.

«Desde ese momento, hay gozo en mi corazón, y tengo esperanza de ver a Jesús venir en gloria y majestad. Todos los días elevo una oración de gratitud a mi Dios por haberlo conocido, y estoy feliz porque Cristo vendrá pronto a buscarme. Por eso canto mientras estoy en mi hamaca. Aunque no pueda levantarme, un día el Señor lo hará posible», concluyó.

¿Elevamos nosotros una oración de gratitud a Dios todos los días por habernos redimido? ¿Estamos felices porque Cristo es nuestro Salvador? ¿Esperamos con ansias la venida de nuestro Señor Jesucristo? Pablo nos aconseja: «Dediqúense a la oración: perseveren en ella con agradecimiento». Cada día, meditemos en lo bueno que es Dios con nosotros y en su gran bondad que nos otorga vida y salud. Cada mañana hemos de expresarle a Dios nuestra gratitud y, en nuestras oraciones, digámosle cuánto lo amamos y deseamos que venga pronto a buscarnos. Elevemos nuestra voz como el salmista: «A ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, ¡te alabaré para siempre!» (Salmo 30: 12).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

FUENTES DE VIDA

David Javier Pérez

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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