Sábado 12 de mayo 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Testificación y restauración

«Él les contestó: “Si es pecador, no lo sé. Lo que sí sé es que yo era ciego y ahora veo”». Juan 9: 25, DHH

Compartir el mensaje del evangelio con otros es la mayor evidencia de que Jesús ha transformado nuestras vidas. Este joven, que antes era ciego, comenzó a testificar a los vecinos que lo habían conocido en su lamentable condición cuando le preguntaron sobre su sanación. Él les relató la historia y les explicó que Jesús había hecho lodo, se lo había untado en los ojos y lo había enviado a lavarse.
Al contarles su experiencia, despertó en ellos el interés por conocer a Cristo. Solo la eternidad nos revelará cuántos creyeron por su eficaz testimonio.
Este joven también dio testimonio de su fe ante los fariseos y los gobernantes. Ellos le preguntaron cómo había recibido la vista y él volvió a contar lo que había sucedido. Ese testimonio causó división entre los líderes religiosos, pues era muy poderoso y no podían negar el milagro. El ciego rebosaba de gozo y gratitud, contemplaba las maravillas de la naturaleza y se deleitaba ante la hermosura de la tierra y del cielo. Le volvieron a preguntar qué pensaba él del hombre que había abierto sus ojos, y él contestó que lo consideraba un profeta que había descendido del cielo: el Mesías, su Salvador. No sabían cómo hacerlo callar para que dejara de testificar. Querían confundirlo con muchas preguntas y argumentos.
El testimonio de ese hombre fue contundente. Afirmó que nadie había podido curar su ceguera de nacimiento, pero que Jesús había sido capaz de restaurarlo completamente. Todo aquel que ha sido curado por Dios de su enfermedad espiritual debe testificar como lo hizo este hombre, con convicción y poder divinos. La gratitud es el principal impulso que lleva a un cristiano a hablar a otros de Dios.
Solo Cristo Jesús puede restaurarnos por completo, pero necesitamos depositar nuestras cargas sobre él. Necesitamos humillarnos de todo corazón ante su presencia, obedecer sus consejos y sus mandatos, y debemos dar testimonio de la manera en que el Señor nos ha transformado. Debemos contarles a otros que Cristo Jesús ha abierto nuestros ojos y ahora vemos claramente el camino hacia el cielo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
FUENTES DE VIDA
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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