Sábado 11 de agosto 2018 | Devoción Matutina para Jóvenes | Un giro inesperado

«Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras». Jeremías 33: 3

MIS PADRES SE SEPARARON antes de que yo naciera, mi madre luchó para que no nos faltara nada y aunque no asistíamos ,a ninguna iglesia recuerdo que nos enseñó a amar y obedecer a Dios. Con el tiempo mi mamá se bautizó en la iglesia católica, mis hermanos y yo seguimos sus pasos y también nos bautizamos.

Después de un tiempo mi familia dejó de asistir a la iglesia, solo asistíamos mi abuela y yo. Los domingos ayudaba en la misa y mis amigos me animaron a convertirme en sacerdote. Cumplí con uno de los requisitos: la Confirmación, así que estaba casi listo para tomar la decisión.

En ese momento mi vida dio un giro inesperado que, viéndolo en perspectiva, puedo atribuir a Dios y su voluntad. Mi papá me ofreció costearme la educación secundaria. Aceptar esa oferta implicaba desistir de mis aspiraciones al sacerdocio, así que al final acepté la propuesta de mi padre.

En el colegio conocí una señorita, nos hicimos amigos y luego novios. Todo iba bien hasta que me invitó a su iglesia, al principio asistía solo por complacerla, pero pensaba que estaba actuando mal, así que empecé a negarme cuando me invitaba a su iglesia. Nuestra relación empezó a deteriorarse y empezaron las discusiones. Un día me entregó una carta, decía lo mucho que me amaba pero que no podíamos continuar, citó 2 Corintios 6:14. Esa noche me quedé pensando en el versículo. Por primera vez oré a Dios pidiéndole una respuesta.

El 15 de diciembre de 2012 entregué mi vida a Cristo por medio del bautismo por inmersión. Mi abuela, sin embargo, no aprobó mi decisión, me dijo: «Cambiaste a Dios por una mujer», sin embargo la paz que sentí cuando fui bautizado da testimonio de que, al contrario, conocí a Dios por una mujer.

Hace ya tres años que entregué mi vida a Jesús. Dios me ha bendecido en mis estudios universitarios, tengo un buen trabajo y mi relación con mi familia ha mejorado significativamente. Hoy oro para que mis padres también pasen a formar parte de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y quiero animarte a que confíes en Dios, así como él me trajo a su iglesia y me ha mostrado que tiene grandes planes para mí, sé que también hará lo mismo por ti.

Walter González Barrientos, Guatemala

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2018

365 VIVENCIAS DE JÓVENES COMO TÚ

Lecturas devocionales para Jóvenes 2018

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