Notas de Elena | Sábado 30 de septiembre 2017 | El Apóstol Pablo en Roma | Escuela Sabática

SÁBADO 30 DE SEPTIEMBRE
EL APOSTOL PABLO EN ROMA Los apóstoles Pablo y Pedro trabajaron por muchos años muy separados el uno del otro, puesto que la obra de Pablo consistía en llevar el evangelio a los gentiles, mientras Pedro trabajaba especialmente para los judíos. Pero en la providencia de Dios ambos debían dar testimonio de Cristo en la metrópoli del mundo, y debían derramar su sangre sobre el mismo suelo como serial de una vasta cosecha de santos y mártires (La historia de la redención, p. 330). Durante su estada en Corinto tuvo Pablo tiempo para vislumbrar nuevos y más dilatados campos de servicio. Pensaba especialmente en su proyectado viaje a Roma. Una de sus más caras esperanzas y acariciados planes era ver firmemente establecida la fe cristiana en la gran capital del mundo conocido. Ya había una iglesia en Roma y el apóstol deseaba obtener la cooperación de sus miembros para la obra que debía hacerse en Italia y otros países. A fin de preparar el camino para sus labores entre aquellos hermanos, muchos de los cuales le eran todavía desconocidos, les escribió una carta anunciándoles su propósito de visitar a Roma y su esperanza de enarbolar el estandarte de la cruz en España… Con gran claridad y poder el apóstol presento la doctrina de la justificación por la fe en Cristo. Esperaba que otras iglesias también fueran ayudadas por la instrucción enviada a los cristianos de Roma. ¡Pero cuan obscuramente podía prever la extensa influencia de sus palabras! A través de todos los siglos, la gran verdad de la justificación por la fe ha subsistido como un poderoso faro para guiar a los pecadores arrepentidos al camino de la vida. Fue esta luz la que disipó las tinieblas que envolvían la mente de Lutero, y le revelo el poder de la sangre de Cristo para limpiar del pecado. La misma luz ha guiado a la verdadera fuente de perdón y paz a miles de almas abrumadas por el pecado. Todo creyente cristiano tiene verdaderamente motivo para agradecer a Dios por la epístola dirigida a la iglesia de Roma (Los hechos de los apóstoles, pp. 299, 300). Pablo no podía decir todo lo que había visto en visión, porque entre sus oidores había algunos que habrían hecho mal uso de sus palabras. Pero aquello que le fue revelado, le habilito para trabajar como dirigente y sabio maestro, y también modeló los mensajes que en años ulteriores envió a las iglesias. La impresión que recibió cuando estuvo en visión le acompañaba siempre y le habilitaba para dar una correcta representación del carácter cristiano. A viva voz y por carta expresó su mensaje que en todo momento trajo ayuda y fuerza a la iglesia de Dios. Para los creyentes de la actualidad, sus mensajes hablan claramente de los peligros que amenazan a la iglesia y las falsas doctrinas que tendrán que arrostrar: Los hechos de los apóstoles, 174)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*