Notas de Elena | Sábado 18 de febrero 2017 | El Espíritu Santo y los dones del Espíritu | Escuela Sabática


Sábado 18 de febrero
Dios ha dado a hombres y mujeres dones preciosos. A diferentes personas ha dado dones diferentes. No todos tienen la misma fortaleza de carácter o la misma profundidad de conocimiento, pero cada uno debe usar sus dones en el servicio del Maestro, no importa cuán pequeño pueda parecer este don. El fiel mayordomo negocia sabiamente con los bienes que le han sido confiados.
Las facultades de la mente y el cuerpo deben ser cuidadosamente guardadas. Nuestros dones no deben ser debilitados por la autoindulgencia. Cada facultad debe ser preservada, a fin de que siempre pueda estar lista para su uso inmediato. Ninguna parte del organismo físico debe ser debilitada por el abuso. Cada parte, no importa cuán pequeña sea, influye en el todo. El abuso de un nervio o músculo disminuye la utilidad de todo el cuerpo. Aquellos por quienes Cristo dio su vida debieran conformar sus hábitos y prácticas a la voluntad de Dios (Alza tus ojos, p. 377).
No siempre los hombres que aparentemente poseen las más notables capacidades logran más éxito en algunos ramos de la obra. El Señor usa gente que se considera menos capaz. Es posible que no sean elocuentes, pero si están en comunión con Dios, él los bendice ricamente. Sus palabras toscas y contundentes, que provienen directamente del corazón, son de gran valor y el Señor las aprecia.
Los que están relacionados con el servicio del Maestro no deben buscar a hombres de notables habilidades para que hagan la obra en lugar de ellos. Dios respalda al que hace lo mejor que puede. Confíe cada hombre en su capacidad, y Dios impresionará los corazones de aquellos por quienes trabaja. Mucho bien puede realizar el obrero sincero y humilde que sabe que el éxito no depende de las apariencias, sino del que le encomendó su tarea…
Un obrero puede tener facilidad de palabra, otro puede ser un escritor de pluma fácil, otro puede tener el don de orar sincera, ardiente y fervientemente, otro el don del canto. Otro puede tener la capacidad especial de exponer la Palabra de Dios con claridad. Cada don debe llegar a ser poderoso para Dios, porque él trabaja con los obreros. A uno da Dios el don de la sabiduría, a otros del conocimiento y a otros de la fe. Pero todos deben trabajar a las órdenes de la misma Cabeza.
La diversidad de dones conduce a una diversidad de operaciones, “pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo”. 1 Corintios 12:6.
Que ninguno desprecie los dones que supuestamente sean menores. Que todos se pongan a trabajar. Que nadie se cruce de brazos por su incredulidad porque cree que no puede hacer ninguna obra grande. Que se dejen de mirarse a sí mismos. Miren a su Líder. En sinceridad, mansedumbre y amor, hagan lo que pueden…
Dios ciertamente bendecirá a los obreros que se dedican de todo corazón a la tarea. Si el Señor les pide que dediquen sus pies a la obra, denle los pies. Con los pies pueden ganar almas (Cada día con Dios, p. 24).
Uno es nuestro Maestro, es a saber, Cristo. Debemos recordar que somos su herencia comprada con sangre. La voluntad de Dios debe llegar a ser la nuestra. Se nos han confiado dones físicos, mentales y espirituales. En la Biblia se da a conocer plenamente la voluntad del Señor. Dios espera que cada hombre use sus dones de tal modo que le den un mayor conocimiento de las cosas divinas, y lo capaciten para progresar, para que cada vez sea más refinado, noble y puro (Cada día con Dios, p. 135).

Notas de Elena para la Escuela Sabática | Lección 8 | Para el 25 de febrero 2017 | El Espíritu Santo y los dones del Espíritu | El Espíritu Santo y la Espiritualidad | Primer trimestre 2017 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

Comments

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*