Notas de Elena | Sábado 15 de octubre 2016 | Dios y el sufrimiento humano | Escuela Sabática


Sábado 15 de octubre
Estoy contenta porque el Padre comprende cada fase de las dificultades que tendremos que enfrentar. Creyendo en él y reconociéndole como Dios, sabemos que percibe las cosas con una vislumbre mayor de lo que nos resulta posible. Sus ideales son más elevados que cualquiera de nuestras concepciones. Puede leer cada propósito de los corazones que se están uniendo contra Dios y que cooperan con los ángeles malos para derrotar a los justos. Todas las fuerzas de los ángeles malos combinadas con los hombres malvados tratarán de suprimir la verdad y la libertad de creer en la verdad. No debemos fallar ahora en nuestra obra; no debemos desanimarnos. Todo asunto es visto con claridad meridiana por el que escudriña los corazones. Ve el esfuerzo hecho para influir en el niño en la dirección equivocada. El Alto y Sublime que habita la eternidad no pasará por alto a quien obre para contrarrestar su voluntad manchando y corrompiendo las mentes humanas. Debemos recordar que Dios conoce, que Dios comprende…
Hijos, no limiten al Santo de Israel en sus casos individuales. Ustedes pueden estar conectados con Dios. Crezcan en la fe, en la entrega y en una confianza inconmovible en Dios. El Señor ha hecho mucho por Uds., hijos míos, y la entrega sin reserva de sus propias vidas al Señor los hará canales de luz. A medida que busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, todas las demás cosas les serán añadidas. La piedad encierra la promesa de la vida actual tanto como la venidera. A medida que reciban la rica gracia de Dios, difúndanla. El fiel cumplimiento de los deberes de hoy será la mejor preparación para las tribulaciones del mañana. No debemos añadir a las cargas de hoy los cuidados y perplejidades del mañana. Basta al día su afán. Dios nos da fortaleza para cada día (Alza tus ojos, p. 42).
En toda prueba, si recurrimos a él, Cristo nos dará su ayuda. Nuestros ojos se abrirán para discernir las promesas de curación consignadas en su Palabra. El Espíritu Santo nos enseñará cómo aprovechar cada bendición como antídoto contra el pesar. Encontraremos alguna rama con que purificar las bebidas amargas puestas ante nuestros labios.
No hemos de consentir en que lo futuro con sus dificultosos problemas, sus perspectivas nada halagüeñas, nos debilite el corazón, haga flaquear nuestras rodillas y nos corte los brazos. “Echen mano… de mi fortaleza dice el Poderoso y hagan paz conmigo. ¡Sí, que hagan paz conmigo!” (Isaías 27:5, V.M.). Los que dedican su vida a ser dirigidos por Dios
y a servirle, no se verán jamás en situación para la cual él no haya provisto el remedio. Cualquiera que sea nuestra condición, si somos hacedores de su Palabra, tenemos un Guía que nos señale el camino; cualquiera que sea nuestra perplejidad, tenemos un buen Consejero; cualquiera que sea nuestra perplejidad, nuestro pesar, luto o soledad, tenemos un Amigo que simpatiza con nosotros (El ministerio de curación, pp. 191, 192).
Escuela Sabática | Lección 4 | Para el 22 de octubre de 2016 | Dios y el sufrimiento humano | El libro de Job | Cuarto trimestre 2016 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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