Notas de Elena | Martes 4 de octubre 2016 | El conflicto sobre la Tierra | Escuela Sabática


Martes 4 de octubre: El conflicto sobre la Tierra
Debemos despertar a las responsabilidades que nos ha encomendado Dios. Nuestro adversario, el diablo, está intensamente activo, como un león rugiente, y debemos estar bien despiertos y no ignorar sus maquinaciones.
Seguramente seremos vencidos por los ingenios satánicos a menos que nuestra mente y nuestra voluntad se sometan por completo a la voluntad de Cristo. Malograremos nuestra salvación, a menos que los elementos discordantes sean puestos cada día y cada hora en sujeción al carácter de Cristo.
Las tendencias y pasiones degradantes e incontrolables no pueden reinar en un corazón dirigido por el Espíritu de Cristo. Hay muchos que nunca han sometido sin reservas su voluntad y sus caminos a Jesucristo (Testimonios acerca de conducta sexual, p. 220).
En la visión de 1880 yo pregunté: “¿Dónde está la seguridad para el pueblo de Dios en estos días de peligro?” La respuesta fue: “Jesús ha de interceder por su pueblo, aunque Satanás está a su mano derecha para acusarlo”. “Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?” Como Intercesor y Abogado del hombre, Jesús conducirá a todos los que están dispuestos a ser dirigidos diciendo: “Seguidme en vuestra marcha hacia arriba, paso a paso, hasta llegar a donde brilla la clara luz del Sol de justicia”.
Pero no todos están siguiendo la luz. Algunos están apartándose del sendero seguro, que a cada paso es el sendero de la humildad. Dios ha encomendado a sus siervos un mensaje para este tiempo; pero este mensaje no coincide en todo respecto con las ideas de todos los dirigentes, y algunos critican el mensaje y a los mensajeros. Aun se atreven a rechazar las palabras de reprobación enviadas a ellos por Dios por medio de su Espíritu Santo.
¿Qué reserva adicional de poder tiene el Señor para alcanzar a los que han desoído sus advertencias y reprobaciones y han atribuido a los testimonios del Espíritu de Dios una fuente no más elevada que la sabiduría humana? En el juicio vosotros que habéis hecho esto, ¿qué podéis ofrecer a Dios como excusa por haber dejado de lado las evidencias que él os ha dado de que Dios estaba en la obra? “Por sus frutos los conoceréis”. No repetiréis delante de vosotros las evidencias dadas en los dos años pasados en la forma en que Dios ha tratado a sus siervos escogidos; pero la presente evidencia de la forma en que él opera os es revelada, y ahora estáis en la obligación de creer. No podéis descuidar los mensajes de amonestación de Dios; no podéis rechazarlos o tratarlos con liviandad, sino con peligro de una pérdida infinita (Notas biográficas, pp. 355, 356).

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