Notas de Elena | Martes 26 de abril 2016 | La “cosmovisión bélica” | Escuela Sabática
Martes 26 de abril: La “cosmovisión bélica”
El gran engañador ha preparado sus artimañas para cada alma que no está fortalecida para la prueba y preservada por constante oración y fe viviente. Como ministros, como cristianos, debemos trabajar para eliminar del camino las piedras de tropiezo. Debemos retirar cada obstáculo. Confesemos y abandonemos cada pecado, para que pueda estar aparejado el camino del Señor, para que él pueda estar en nuestras reuniones e impartimos su rica gracia. Deben ser vencidos el mundo, la carne y el demonio. No podemos preparar el camino ganando la amistad del mundo, que es enemistad contra Dios; pero con la ayuda divina podemos quebrantar su influencia seductora sobre nosotros y sobre otros. No podemos, individual ni colectivamente, libramos de las tentaciones constantes de un enemigo implacable y determinado. Pero podemos resistirlas con la fortaleza de Jesús (Mensajes selectos, tomo 1, pp. 143, 144). El gran día del Señor está cerca. Cuando Cristo aparezca en las nubes de los cielos, los que no lo han buscado de todo corazón, los que han permitido que se los engañe, ciertamente perecerán. Nuestra única seguridad consiste en ser hallados en Cristo por medio del arrepentimiento y la confesión y debido a que nuestros pecados han sido borrados. Los que quieran buscar hoy al Señor fervientemente, dispuestos a humillar sus corazones ante él, y a abandonar sus pecados, serán preparados para formar parte de la familia real y ver al Rey en su hermosura, por medio de la santificación de la verdad (Cada día con Dios, p. 248).
Es tan cierto que tenemos la verdad como que Dios vive; y Satanás, con todas sus artes y todo su poder infernal, no puede cambiar la verdad de Dios en mentira. Aunque el gran adversario procurará anular hasta lo sumo la Palabra de Dios, la verdad fulgurará como una lámpara encendida. El Señor nos ha elegido, y nos ha hecho objetos de su misericordia maravillosa. ¿Nos dejaremos hechizar por las charlas de los apóstatas? ¿Nos colocaremos de parte de Satanás y de su hueste? ¿Nos uniremos con los transgresores de la ley de Dios? Sea más bien nuestra oración: “Señor, pon enemistad entre mí y la serpiente”. Si no estamos en enemistad con sus obras tenebrosas, nos circuyen sus poderosos repliegues y su dardo está listo para penetrar en cualquier momento hasta nuestro corazón. Debemos tenerla por enemigo mortal. Debemos oponernos a ella en nombre de Cristo. Nuestra obra es seguir adelante. Debemos defender cada pulgada del terreno. Que todos los que llevan el nombre de Cristo se revistan de la armadura de justicia (Joyas de los testimonios, tomo 1, p. 591).

Comments

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*