Notas de Elena | Martes 18 de julio 2017 | El fundamento de nuestra justificación | Escuela Sabática

Martes 18 de julio: El fundamento de nuestra justificación
Si bien debemos estar en armonía con la ley de Dios, no somos salvados por las obras de la ley; sin embargo, no podemos ser sal-vados sin obediencia. La ley es la norma por la cual se mide el carácter. Pero no nos es posible guardar los mandamientos de Dios sin la gracia regeneradora de Cristo. Sólo Jesús puede limpiamos de todo pecado. Él no nos salva mediante la ley, pero tampoco nos salvará en desobediencia a la ley.
Nuestro amor a Cristo será proporcional a la profundidad de nuestra convicción de pecado, y por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero, cuando nos observamos a nosotros mismos, fijemos la mirada en Jesús, quien se dio a sí mismo por nosotros a fin de redimimos de toda iniquidad. Mediante la fe apropié-monos de los méritos de Cristo, y la sangre purificadora del alma
pp. 98, 99).
será aplicada. Cuanto más claramente vemos los males y los peligros a los cuales hemos estado expuestos, más agradecidos hemos de estar por la liberación mediante Cristo. El evangelio de Cristo no da a los hombres licencia para transgredir la ley, porque fue a causa de la transgresión que las compuertas del infortunio se abrieron sobre nuestro mundo (Fe y obras, pp. 98, 99).
La fe mencionada en la Palabra de Dios exige una vida en la cual la fe en Cristo sea un principio activo y viviente. Es la voluntad de Dios que la fe en Cristo sea perfeccionada por las obras. El conecta la salvación y la vida eterna de los que creen con estas obras, y mediante éstas provee para que la luz de la verdad vaya a toda nación y pueblo. Este es el fruto de la operación del Espíritu de Dios.
Mostramos nuestra fe en Dios obedeciendo sus órdenes. La fe siempre se expresa en palabras y acciones. Produce resultados prácticos, porque es un elemento vital de la existencia. La vida que está modelada por la fe engendra un propósito de avanzar, de ira delante siguiendo las pisadas de Cristo.
Hemos sido tomados, como piedras toscas de la cantera del mundo por la cuchilla dela verdad, y colocados en el taller de Dios. El que tiene fe genuina en Cristo como su Salvador personal descubrirá que la verdad cumple una obra definida en él. Su fe es una fe obradora… No podemos crear nuestra fe, pero podemos ser colaboradores con Cristo en promover el crecimiento y el triunfo de la fe.
La fe que obra por el amor y purifica el alma produce frutos de humildad, paciencia, tolerancia, longanimidad, paz, gozo y obediencia voluntaria (In Heavenl y Places, p. 109; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 111).
Los que por la gracia de Dios hayan logrado vencer sus debilidades tienen que enseñara otros el secreto de la victoria, señalándoles la Fuente de fortaleza. A cada alma convertida se le da el privilegio de ayudara los que los rodean y que no se regocijan en la luz en medio de la cual están. Ellos también pueden conocer la alegría que experimentan. “Masa todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).Pueden ocupar su lugar en el mundo como portaluces de Dios(Cada día con Dios, p. 224).

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*