Notas de Elena | Martes 17 de abril 2018 | El tema del Santuario en Apocalipsis | Escuela Sabática

Martes 17 de abril: El tema del Santuario en Apocalipsis
Los sacrificios y las ofrendas del ritual mosaico señalaban siempre hacia adelante, hacia un servicio mejor, el celestial. El Santuario terrenal “era figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios”; y sus dos lugares santos eran “figuras de las cosas celestiales”; pues Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, es hoy “Ministro del Santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre”. Hebreos 9:9, 23; 8:2 (Exaltad a Jesús, p. 20).
A través de esta puerta abierta que da al templo de Dios, vemos la ley real, depositada en el arca del testamento. A través de esta puerta abierta la luz brilla desde esa ley, santa, justa y buena, presentando al hombre la verdadera norma de justicia, para que no cometa error en la formación de un carácter que cumplirá los requerimientos de Dios. Esa ley condena el pecado, y debemos desecharlo. El orgullo y el egoísmo no pueden encontrar lugar en el carácter sin expulsar a Aquel que fue manso y humilde de corazón.
La ley de Dios es la norma mediante la cual se probará el carácter; si establecemos una norma que nos convenga e intentamos seguir un criterio de nuestra propia construcción, finalmente fracasaremos por completo en nuestro esfuerzo por alcanzar el cielo…
Fue el amor de Dios al hombre lo que lo indujo a expresar su voluntad en los diez preceptos del Decálogo. .. Dios le ha dado al hombre en su ley una regla completa para la vida. Si obedece, vivirá por ello, mediante los méritos de Cristo. Si la transgrede, tiene poder para condenar. La ley envía a los hombres a Cristo, y Cristo les señala la ley (Nuestra elevada vocación, p. 140).
Al acercarse a la cruz del Calvario, se ve allí un amor sin paralelo. Cuando por fe os aferráis al significado del sacrificio, os veis como pecadores condenados por la ley quebrantada. Esto es arrepentimiento. Cuando venís con corazón humilde, encontráis perdón, pues Cristo Jesús está representado como estando continuamente ante el altar, donde ofrece momento tras momento el sacrificio por los pecados del mundo. Es ministro del verdadero tabernáculo que el Señor levantó y no hombre. Las sombras simbólicas del tabernáculo judío no poseen más virtud alguna. No debe realizarse más una expiación simbólica, diaria y anual. Pero el sacrificio expiatorio efectuado por un mediador es esencial debido a que se cometen pecados continuamente. Jesús está oficiando en la presencia de Dios, ofreciendo su sangre derramada como si hubiera sido la de un cordero sacrificado. Jesús presenta la oblación ofrecida por cada ofensa y cada falta del pecador (Mensajes selectos, t. l, p. 403).

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