Notas de Elena | Martes 10 de julio del 2018 | El sermón de Pedro | Escuela Sabática

Martes 10 de julio: El sermón de Pedro
Con claridad y poder Pedro dio testimonio de la muerte y resurrección de Cristo: “Varones Israelitas, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis; a éste… prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido por ella”.
Pedro no se refirió a las enseñanzas de Cristo para probar su aserto, porque sabía que el prejuicio de sus oyentes era tan grande que sus palabras a ese respecto no surtirían efecto. En lugar de ello, les habló de David, a quien consideraban los judíos como uno de los patriarcas de su nación. ..
Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy”. “Habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el infierno, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos” (Los hechos de los apóstoles, p. 34).
Si [la] profecía de Joel halló un cumplimento parcial en los días de los apóstoles, estamos viviendo en un tiempo cuando se ha de manifestar aún más evidentemente al pueblo de Dios. Él derramará de tal manera su Espíritu sobre su pueblo, que éste se convertirá en una luz en medio de la oscuridad moral, y se reflejará una gran luz en todas partes del mundo. Ojalá aumentara nuestra fe para que el Señor pudiera obrar poderosamente con su pueblo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1196).
Jesús salió de la tumba con el paso de un poderoso Vencedor. Se sintió un clamor de triunfo, porque la familia celestial estaba esperando para recibirlo, y el poderoso ángel, seguido del ejército del cielo, se postró en adoración frente a él, el monarca del cielo, mientras él proclamaba sobre la abierta tumba de José: “Yo soy la resurrección y la vida .
Todos los seres creados viven por la voluntad y el poder de Dios. Son recipientes de la vida del Hijo de Dios. No importa cuán capaces y talentosos sean, cuán amplias sean sus facultades, reciben nueva vida de la Fuente de toda vida. Él es el Manantial, la Fuente de la vida… La vida que él depuso en la humanidad, la vuelve a tomar y la da a la humanidad. ‘Yo he venido, dijo, para que tengan vida y para que la tengan en abundancia.
Cristo llegó a ser uno con la humanidad, para que la humanidad pudiera llegar a ser una en espíritu y en vida con él. En virtud de esa unión, en obediencia a la Palabra de Dios, la vida de Cristo llega a ser la vida de la humanidad. Él dice al penitente: “Yo soy la resurrección y la vida” (Sons and Daughters of God, p. 237; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 239).
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Notas de Elena G. de White para el estudio de las lecciones de Escuela Sabática
Esta semana:
Lección 2 – El Pentecostés
Para el 14 de julio del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS
Narración: Maira Fermin

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