Notas de Elena | Lunes 27 de febrero 2017 | El Espíritu Santo nos une por medio del bautismo | Escuela Sabática


Lunes 27 de febrero: El Espíritu Santo nos une por medio del bautismo
El descenso del Espíritu Santo sobre los gentiles no equivalía al bautismo. Los pasos requeridos en el proceso de la conversión, en todos los casos, son fe, arrepentimiento y bautismo. Por eso la verdadera iglesia cristiana está unida; tiene un Señor, una fe y un bautismo. Los diversos temperamentos se modifican por virtud de la gracia santificante, y los mismos principios distintivos regulan la vida de todos. Pedro accedió a los ruegos de los creyentes gentiles, y permaneció con ellos por un tiempo, para predicar a Jesús a todos los paganos de la comarca (La historia de la redención, p. 303).
Cristo ha hecho del bautismo una señal de entrada en su reino espiritual. Él ha hecho de esto una positiva condición con la cual deben cumplir todos los que quieren que se reconozca que están bajo la
autoridad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Antes que el hombre pueda encontrar un hogar en la iglesia, antes de traspasar el umbral del reino espiritual de Dios, ha de recibir la impresión del nombre divino: “Jehová, justicia nuestra”. Jeremías 23:6… Cuando los cristianos se someten al solemne rito del bautismo, el Señor registra el voto que hacen de serle fieles. Este voto es su juramento de lealtad. Son bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así están unidos con los tres grandes poderes del cielo. Se comprometen a renunciar al mundo para observar las leyes del reino de Dios. Por lo tanto, han de andar en novedad de vida. No han de seguir más las tradiciones de los hombres. No han de seguir por más tiempo métodos deshonestos. Han de obedecer los estatutos del reino del cielo. Han de buscar el honor de Dios. Si son fieles a su voto, serán provistos de gracia y poder que los habilitará para cumplir con toda justicia. “A todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre” (El evangelismo, p. 226).
Dondequiera que la Palabra de Dios se predicara con fidelidad, los resultados atestiguaban su divino origen. El Espíritu de Dios acompañaba el mensaje de sus siervos, y su Palabra tenía poder. Los pecadores sentían despertarse sus conciencias… Al serles revelada la cruz del Calvario, indicio del sacrificio infinito exigido por los pecados de los hombres, veían que solo los méritos de Cristo bastaban para expiar sus transgresiones; eran lo único que podía reconciliar al hombre con Dios. Con fe y humildad aceptaban al Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo…
Creían y eran bautizados y se levantaban para andar en novedad de vida, como nuevas criaturas en Cristo Jesús; no para vivir conforme a sus antiguas concupiscencias, sino por la fe en el Hijo de Dios, para seguir sus pisadas, para reflejar su carácter y para purificarse a sí mismos, así como él es puro (El conflicto de los siglos, pp. 455, 456).
Notas de Elena para la Escuela Sabática | Lección 9 | Para el 4 de marzo de 2017 | El Espíritu Santo y la Iglesia | El Espíritu Santo y la Espiritualidad | Primer trimestre 2017 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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