Notas de Elena | Lunes 23 de mayo 2016 | La grandeza del perdón | Escuela Sabática
Lunes 23 de mayo: La grandeza del perdón
Si piensas que tu hermano te ha injuriado, ve a él con bondad y amor, y podrás llegar a un entendimiento y reconciliación… Si tienes éxito en arreglar la cuestión, has ganado a tu hermano sin poner de manifiesto sus debilidades, y el arreglo a que habéis llegado ha cubierto multitud de pecados, de la observación de otros…
Se necesita velar especialmente para mantener vivos los afectos, y nuestro corazón sensible a lo bueno que hay en el corazón ajeno. Si no vigilamos en esto, Satanás pondrá celos en nuestra alma; pondrá sus anteojos delante de nuestros ojos para que veamos las acciones de nuestros hermanos distorsionadas. En vez de mirar críticamente a nuestros hermanos, debiéramos volver nuestros ojos dentro de nosotros y estar dispuestos para descubrir los rasgos objetables de nuestro carácter. Al comprender debidamente nuestras propias faltas y fracasos, las faltas ajenas se hundirán en la insignificancia (A fin de conocerle, p. 183).
Que la atmósfera que circunda vuestra alma sea dulce y fragante. Si lucharais contra la naturaleza humana egoísta, avanzaréis decididamente en la obra de vencer las tendencias al mal heredadas y cultivadas. Mediante la paciencia, la tolerancia y la indulgencia lograréis mucho. Recordad que no podéis ser humillados por las palabras necias de algún otro, sino que cuando vosotros habláis neciamente os humilláis a vosotros mismos y perdéis una victoria que podríais haber ganado (En lugares celestiales, p. 176).
Nuestro Señor enseña que las dificultades entre los cristianos deben arreglarse dentro de la iglesia. No debieran presentarse ante los que no temen a Dios. Si un cristiano es maltratado por su hermano, no recurra a los incrédulos en un tribunal de justicia. Siga las instrucciones que ha dado Cristo. En vez de tratar de vengarse, trate de salvar a su hermano. Dios guardará los intereses de los que le aman y temen, y con confianza podemos encomendar nuestro caso a Aquel que juzga rectamente…
Si tus hermanos yerran debes perdonarlos. Cuando vienen a ti confesando sus faltas, no debes decir: No creo que sean lo suficientemente humildes. No creo que sientan su confesión. ¿Qué derecho tienes para juzgarlos, como si pudieras leer el corazón? La Palabra de Dios dice: “Si se arrepintiera, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale”. Y no solo siete veces, sino setenta veces siete, tan frecuentemente como Dios te perdona (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 194, 195).

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