Notas de Elena | Jueves 7 de diciembre 2017 | Tropiezos | Escuela Sabática

Jueves 7 de diciembre: Tropiezos
El Señor escogió a un pueblo y lo hizo depositario de su verdad. Era su propósito que, mediante la revelación de su carácter por medio de Israel, los hombres fueran atraídos hacia él. La invitación evangélica debía darse a todo el mundo. A través de la enseñanza del sistema de sacrificios, Cristo había de ser exaltado ante las naciones, y todos los que pusieran su vista en él vivirían.
Pero Israel no cumplió el propósito de Dios. Se olvidaron de Dios y perdieron de vista su alto privilegio como representantes suyos. Las bendiciones que habían recibido no trajeron ninguna bendición al mundo. Se aprovecharon de todos sus privilegios empleándolos para su propio ensalzamiento. Le robaron a Dios el servicio que él requería de ellos, y le robaron al prójimo la orientación religiosa y el ejemplo piadoso (Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 32, 33).
Nuestro Redentor es una “Piedra de Fortaleza”. Se ha realizado el experimento, la gran prueba ha sido aplicada con éxito perfecto. En él se ha cumplido todo el propósito de Dios para salvar al mundo perdido.
Nunca fundamento alguno fue sometido a una prueba tan severa como esta “Piedra de Fortaleza”. El Señor Jehová sabía lo que podía soportar esta piedra de fundamento. Los pecados de todo el mundo podían acumularse sobre ella. Los elegidos del Señor debían ser perdonados, las puertas del cielo debían ser abiertas para todo aquel que creyera; sus glorias indecibles debían ser entregadas a los vencedores (Nuestra elevada vocación, p. 56).
Para todos los que creen, Cristo es el fundamento seguro. Estos son los que caen sobre la Roca y son quebrantados. Así se representan la sumisión a Cristo y la fe en él. Caer sobre la Roca y ser quebrantado es abandonar nuestra justicia propia e ir a Cristo con la humildad de un niño, arrepentidos de nuestras transgresiones y creyendo en su amor perdonador.
Sobre esta piedra viviente pueden edificar por igual los judíos y los gentiles. Es el único fundamento sobre el cual podemos edificar con seguridad. Es bastante ancho para todos y bastante fuerte para soportar el peso y la carga del mundo entero…
“A aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes,” Cristo es una roca de escándalo…
El pueblo que rechazó a Cristo, iba a ver pronto su ciudad y su na-ción destruidas. Su gloria había de ser deshecha y disipada como el polvo delante del viento. ¿Y qué destruyó a los judíos? Fue la roca que hubiera constituido su seguridad si hubiesen edificado sobre ella. Fue la bondad de Dios que habían despreciado, la justicia que habían me-nospreciado, la misericordia que habían descuidado. Los hombres se opusieron resueltamente a Dios, y todo lo que hubiera sido su salva-ción fue su ruina… Así será en el gran día final, cuando se pronuncie sentencia sobre los que rechazan la gracia de Dios. Cristo, su roca de escándalo, les parecerá entonces una montaña vengadora. La gloria de su rostro, que es vida para los justos, será fuego consumidor para los impíos. Por causa del amor rechazado, la gracia menospreciada, el pecador será destruido (El Deseado de todas las gentes, p. 551).
Viernes 8 de diciembre: Para estudiar y meditar
El conflicto de los siglos, “La verdad progresa en Inglaterra”, pp. 304, 305.

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