Notas de Elena | Jueves 26 de octubre 2017 | Sin las obras de la Ley | Escuela Sabática

Jueves 26 de octubre: Sin las obras de la Ley
¿Es posible que no entendamos que lo más costoso en el mundo es el pecado? Su costo es la pureza de conciencia, que se pierda el favor de Dios y que el alma se separe de él, y finalmente la pérdida del cielo. El pecado de ofender al Santo Espíritu de Dios y de caminar en oposición a él ha costado a demasiados la pérdida de su alma…
Una y otra vez me ha sido presentado el peligro de abrigar, como pueblo, ideas falsas sobre la justificación por la fe. Por años se me ha mostrado que Satanás trabajaría de una manera especial para confundir las mentes en este punto. La ley de Dios ha sido ampliamente tratada y presentada a las congregaciones casi tan desprovista del conocimiento de Cristo Jesús y su relación con la ley como la ofrenda de Caín…
No hay un punto que precisa ser considerado con más fervor, repetido con más frecuencia o establecido con más firmeza en la mente de
todos, que la imposibilidad de que el hombre caído haga mérito alguno por sus propias obras, por buenas que éstas sean. La salvación es solamente por fe en Cristo Jesús {Fe y obras, pp. 15, 16).
Con frecuencia la mejor evidencia que podemos tener de que nos hallamos en la senda recta consiste en que el menor de los progresos nos cuesta esfuerzo y que las tinieblas envuelven nuestra senda. De acuerdo con mi experiencia, las más elevadas cumbres de fe se pueden alcanzar solo a través de tinieblas y nubes…
Lo que nos impide perfeccionar un carácter cristiano se encuentra dentro de nosotros mismos. Jesús lo puede eliminar. La cruz que quiere que llevemos nos fortalecerá más de lo que nos va a consumir, y eliminará nuestras pesadas cargas para conferimos la de Cristo, que es liviana. Al cumplir nuestro deber enfrentaremos conflictos y pruebas. Cristo nos ha llamado a participar de la gloria y la virtud. La vida que preparó para que la siguiéramos, por medio de su sufrimiento y su muerte, nunca nos hubiera costado ni una pena ni un pesar si nunca la hubiéramos abandonado. Cada acto de abnegación que realizamos y cada sacrificio que hacemos para seguir a Cristo, son los pasos que da la oveja perdida para regresar al redil {Cada día con Dios, p. 210).
La guerra contra la ley de Dios, que empezó en el cielo, continuará hasta el fin del tiempo. Cada hombre será probado. El mundo entero ha de decidir si quiere obedecer o desobedecer. Todos serán llamados a elegir entre la ley de Dios y las leyes de los hombres. En esto se trazará la línea divisoria. Habrá solamente dos clases. Todo carácter quedará plenamente definido; y todos demostrarán si han elegido el lado de la lealtad o el de la rebelión.
Entonces, habiendo sido completado el plan de la redención, el carácter de Dios quedará revelado a todos los seres creados. Se verá que los preceptos de su ley son perfectos e inmutables. El pecado habrá manifestado entonces su naturaleza; Satanás, su carácter. Entonces el exterminio del pecado vindicará el amor de Dios y rehabilitará su honor delante de un universo compuesto de seres que se deleitarán en hacer su voluntad y en cuyo corazón estará su ley {El Deseado de todas las gentes pp. 712, 713).
Viernes 27 de octubre: Para estudiar y meditar
Mensajes selectos, tomo 1, “La justicia de Cristo en la ley”, pp. 278-281.
Mensajes selectos, tomo 1, “La perfecta obediencia mediante Cristo”, pp. 438, 439.

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