Notas de Elena | Jueves 23 de marzo 2017 | El Espíritu Santo y la esperanza | Escuela Sabática


Jueves 23 de marzo: El Espíritu Santo y la esperanza
Dios necesita hombres de valor intrépido, hombres llenos de esperanza, fe y confianza, que se regocijen pensando en el triunfo final y rehúsen rendirse ante los obstáculos. Aquel que se adhiere firmemente a los principios de la verdad tiene la certeza de que sus puntos de carácter más débiles pueden transformarse en los más fuertes. Los ángeles del cielo están junto al que lucha para poner su vida en armonía con Dios y su santa ley. Dios está con él mientras declara: “Debo vencer las tentaciones que me rodean, antes de que tomen el lugar de Cristo en mi corazón”. Combate contra toda tentación y se enfrenta con valor a cada oposición. Por medio de la fortaleza obtenida de lo alto, domina las pasiones y tendencias que, si no los controlara, lo llevarían al fracaso…
¿Por qué, entonces, no se adelantan con fe y valor los que se enfrentan a los poderes de las tinieblas? Dios y Cristo y el Espíritu Santo están de su lado… Que los que se afianzan debajo del estandarte ensangrentado del Príncipe Emanuel no hagan nada que traería deshonra a la causa por la cual luchan. Dios espera que sus soldados sean valientes, leales y honrados (In Heavenly Places, p. 327; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 329).
Confiad en Dios, esperad en él y descansad en sus promesas.
Cuando el diablo viene con sus dudas e incredulidades, cerrad la puerta de vuestro corazón. Cerrad vuestros ojos para no espaciaros en sus sombras infernales. Alzad vuestra vista a donde podáis contemplar las cosas que son eternas, y encontraréis fuerzas para cada hora. La prueba de vuestra fe es mucho más preciosa que el oro. … Os hace valientes para pelear la batalla del Señor (Nuestra elevada vocación, p. 88).
Si Jesús no hubiera muerto como nuestro sacrificio y no hubiera resucitado, nunca hubiéramos conocido la paz, nunca hubiéramos sentido gozo, sino tan solo habríamos experimentado los horrores de la oscuridad y las aflicciones de la desesperación. Por lo tanto, solo la alabanza y gratitud sean el lenguaje de nuestro corazón. Toda nuestra vida hemos sido participantes de sus beneficios celestiales, recipientes de las bendiciones de su expiación sin par…
El lenguaje del alma debiera ser de gozo y gratitud. Si algunos tienen capítulos oscuros en su vida, sepúltenlos. No se mantenga viva esa historia mediante la repetición… Cultivad tan solo aquellos pensamientos y sentimientos que produzcan gratitud y alabanza…
Os suplico que nunca profiráis una palabra de queja, sino que alberguéis sentimientos de agradecimiento y gratitud. Al proceder así, aprenderéis a producir melodías en vuestro corazón. Entretejed en vuestra experiencia como urdimbre y trama las áureas hebras de gratitud. Contemplad la tierra mejor, donde nunca se derraman lágrimas, donde nunca se experimentan las tentaciones y pruebas, donde no se conocen pérdidas ni reproches, donde todo es paz, gozo y felicidad. Aquí puede espaciarse ampliamente vuestra imaginación. Esos pensamientos os harán pensar más en el cielo, os dotarán de vigor celestial, satisfarán vuestra alma sedienta con ríos de aguas vivas, y pondrán sobre vuestro corazón el sello de la imagen divina. Os llenarán con gozo y esperanza al creer, y habitarán con vosotros para siempre como un consolador (En los lugares celestiales, p. 38).
Viernes 24 de marzo: Para estudiar y meditar
Recibiréis poder, pp. 285-315.

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