Notas de Elena | Jueves 18 de octubre 2018 | Una fe que se comparte con amor | Escuela Sabática

Jueves 18 de octubre: Una fe que se comparte con amor
Uno de los últimos mandamientos que Cristo diera a sus discípulos fue: “Que os améis los unos a los otros: como os he amado” (Juan 13:34). ¿Estamos obedeciendo este mandato, o estamos condescendiendo con rasgos de carácter hirientes y no cristianos? Si de alguna forma hemos agraviado o herido a otros, es nuestro deber confesar nuestra falta y buscar la reconciliación. Esta es una condición esencial para que podamos presentamos a Dios con fe y pedir su bendición (Palabras de vida del gran Maestro, p. 110).
Muchos piensan que es imposible amar al prójimo como a sí mismos; pero ese amor es solo el fruto genuino del cristianismo. Amar a otros es vestirse del Señor Jesucristo; es caminar y obrar como viendo el mundo invisible. Debemos por ello mirar continuamente a Jesús, el autor y consumador de la fe…
El Señor dio lección tras lección para apartar a todos del egoísmo y establecer estrechos lazos de compañerismo y hermandad entre los hombres. Él deseaba que los corazones de los creyentes estuvieran estrechamente entretejidos con fuertes lazos de simpatía para que pudiera haber unidad en El. Juntos han de regocijarse en la esperanza de la gloria de Dios, esperando la vida eterna por la virtud de Jesucristo. Si Cristo mora en el corazón, su amor se difundirá a otros y unirá corazón con corazón.
Donde se ha perfeccionado el amor, se guarda la ley y el yo no encuentra lugar. Los que aman a Dios en forma suprema trabajan, sufren y viven para quien dio su vida por ellos. Podemos guardar la ley solo apropiándonos de la justicia de Cristo. Cristo dice: “Separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). Cuando recibimos el don celestial, la justicia de Cristo, encontraremos que se ha provisto para nosotros la gracia de Cristo, y que los recursos humanos son impotentes {Reflejemos a Jesús, p. 95).
El amor hacia el hombre es la manifestación terrenal del amor hacia Dios. El Rey de gloria vino a ser uno con nosotros, a fin de implantar este amor y hacemos hijos de una misma familia. Y cuando se cumplan las palabras que pronunció al partir: “Que os améis los unos a los otros, como yo os he amado,” (Juan 15:12). Cuando amemos al mundo como él lo amó, entonces se habrá cumplido su misión para con nosotros. Estaremos listos para el cielo, porque lo tendremos en nuestro corazón {El Deseado de todas las gentes, p. 596).
La vida de aquel en cuyo corazón habita Cristo revelará una piedad práctica. El carácter será purificado, elevado, ennoblecido y glorificado. Una doctrina pura acompañará a las obras de justicia; y los preceptos celestiales a las costumbres santas.
Los que quieren alcanzar la bendición de la santidad deben aprender primero el significado de la abnegación… “Si alguno quiere venir en pos de mí —dijo Cristo—, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (2 Corintios 4:17; Mateo 16:24). Es la fragancia del amor para con nuestros semejantes lo que revela nuestro amor para con Dios. Es la paciencia en el servicio lo que otorga descanso al alma. Es mediante el trabajo humilde, diligente y fiel cómo se promueve el bienestar de Israel. Dios sostiene y fortalece al que desea seguir en la senda de Cristo {Los hechos de los apóstoles, p. 447).
Viernes 19 de octubre: Para estudiar y meditar
El conflicto de los siglos, “Los Estados Unidos en la profecía”, p 496-499.
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ESCUELA SABÁTICA – LECCIÓN 3 – NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
Esta semana estudiaremos la lección 3 – “Para que sean uno”
Para el 20 de octubre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Maira Fermin

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