Miércoles 8 de agosto 2018 | Devoción Matutina para Adultos | El descuido y la negligencia producen caos

«Vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos hombres de Judá. Entonces les pregunté por los judíos que habían escapado, los que se habían salvado de la cautividad, y por Jerusalén. Ellos me dijeron: “El resto, los que se salvaron de la cautividad, allí en la provincia, están en una situación muy difícil y vergonzosa. El muro de Jerusalén está en ruinas y sus puertas destruidas por el fuego”». Nehemías 1: 2-3

A Jerusalén llegaron tres grupos de judíos que estuvieron cautivos en Babilonia: uno comandado por Zorobabel, fue el primero en llegar; y el otro, que llegó años más tarde, estuvo comandado por Esdras. Posteriormente llegó Nehemías con el tercer grupo. El primero, se dedicó a reconstruir el templo y sus servicios. Pero después descuidaron su protección y pasaron vergüenza ante los enemigos vecinos. Por eso, la situación de la ciudad y sus habitantes se tornó muy difícil. Los muros fueron destruidos y las puertas de la ciudad, quemadas por los babilonios.

El descuido y la negligencia hacen que crezca la maleza en el corazón, y que el cerco espiritual esté en ruinas. Mientras no nos levantemos y acudamos a Dios en busca de auxilio, no se reconstruirá el muro de protección contra la tentación. Dios nos llama la atención para reconstruir la vida espiritual, pero muchas veces no escuchamos su voz y los ladrillos comienzan a derrumbarse. Con el tiempo, el descuido hace que el agujero aumente hasta que todo queda en ruinas, sin la protección de Dios. Definitivamente, este es un grave peligro, porque nos aleja de nuestro Salvador y nos deja sin defensa ante el enemigo.

Como ejemplo de descuido, podemos mencionar el caso del sacerdote Eli, que siendo el sumo sacerdote, descuidó la correcta instrucción de sus hijos al no aplicar la disciplina necesaria en el momento oportuno. La consecuencia de su negligencia fue lamentable: los hijos deshonraron a Dios y profanaron el templo. El final de la historia es muy triste: ellos cayeron en batalla y luego Eli también falleció al enterarse de la noticia de la muerte de sus hijos y de la conquista del arca.

Preguntémonos hoy: ¿Tenemos tantas ocupaciones que no encontramos tiempo para limpiar la maleza que hay en nuestra alma por medio de la Palabra de Dios? ¿Reconstruimos a diario nuestro muro espiritual? El corazón descuidado, con sus muros caídos, puede conducirnos al caos. Por lo tanto, no nos conformemos con esta situación: reconstruyamos nuestros muros para que podamos perseverar hasta el fin.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

FUENTES DE VIDA

David Javier Pérez

Lecturas devocionales para Adultos 2018

Compartir
  • 14
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    14
    Shares
  • 14
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*