Miércoles 4 de octubre 2017 | Devoción Matutina para Menores | El antivirus divino

“El Señor tiene su trono en el cielo, y con ojos bien abiertos vigila atentamente a los hombres” (Sal. 11:4).

¿Has oído hablar alguna vez de la vitamina C? ¿Sabes qué es, dónde se encuentra, y por qué es necesaria para el organismo? Por varias razones, la vitamina C es esencial para que tengamos buena salud: ayuda a cicatrizar la piel después de una herida; su presencia hace que nuestro organismo asimile el hierro; y, lo más importante de todo, aumenta nuestra resistencia a los virus. ¿Has notado que cuando algunas personas van a viajar en avión o a estar en contacto con mucha cantidad de gente, se toman un sobrecito de vitamina C en polvo? Es para evitar que algún virus de los que estarán en el ambiente los enferme también. Si tomamos vitamina C todos los días, evitaremos que nos den resfriados con frecuencia, pues estaremos bien protegidos contra los virus.
La vitamina C se encuentra en naranjas, mandarinas, limones, fresas, o frutillas, y otras frutas y verduras. Por eso es tan importante que comamos frutas y verduras todos los días, para que nuestro cuerpo esté protegido contra los virus externos. Algunas personas enferman con facilidad porque no consumen vitamina C y los minerales necesarios para fortalecer sus defensas.
A tu computadora también le pueden entrar diversos virus, por eso siempre se instalan programas antivirus, para que detecten y eliminen los virus informáticos, de modo que no afecten el sistema. La salud de una computadora depende de que tenga un buen antivirus. Así como nuestro cuerpo y las computadoras necesitan vitamina C y programas antivirus, nosotros también necesitamos de este tipo de defensas para que nuestra vida espiritual no se eche a perder. ¿Sabes cuál es el sistema de defensa de nuestra vida espiritual? Muy sencillo: la oración.
La oración es nuestro mejor antivirus. Si oramos a Jesús todos los días, estaremos tan conectados con él que no nos invadirá el virus del pecado. Lo único que tenemos que hacer es pedir a Jesús que entre en nuestra vida cada día, y que camine siempre a nuestro lado. De ese modo, nuestra mente estará libre de la invasión del virus del pecado, y estaremos sanos y fuertes espiritualmente. Jesús, que nos vigila desde el cielo, se encargará de protegernos y ayudarnos en todo momento, porque se lo hemos pedido.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017
¡SALTA!
Patricia Navarro
Lecturas Devocionales para niños 2017

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