Miércoles 4 de octubre 2017 | Devoción Matutina para Damas | Deja que el hijo brille

“Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro y ponga en ti paz” (Núm. 6:25, 26).

La Organización Mundial de la Salud informó en 2012 que unos 350 millones de personas en todo el mundo sufren de depresión. Yo comencé a padecer de depresión clínica en 1998, luego de una serie de eventos que cambiaron mi vida. Cuando comencé a trabajar con mis hermanas de todo el mundo en el Ministerio de la Mujer en 2001, empecé a darme cuenta de que necesitamos abordar con seriedad la problemática de la depresión.
Al mirar atrás, a mi trayectoria con la depresión, veo muchos días oscuros; días en los que pensé que el sol nunca volvería a brillar. A menudo pensé que nadie me entendía ni a nadie le importaba mi persona. Pero Dios ha sido bueno conmigo; tan bueno, que no puedo evitar alabarlo. El versículo de hoy habla a mi corazón porque en mis días oscuros, cuando no podía sentir la presencia de Dios, sabía que él todavía estaba conmigo, mirándome. Sabía que el rostro de Dios veía mi cara, mi dolor, mi lucha.
Como mujeres, solemos enfrentar la vida basándonos en sentimientos. Muchas cosas se basan en lo que sentimos: qué comemos, la ropa que vestimos, las personas con las que nos relacionamos, las decisiones que tomamos día a día… Pero en mi viaje espiritual he aprendido a dejar de lado mis sentimientos; los sentimientos pueden engañarnos. Aprendí a concentrarme en lo que sé que es cierto, incluso aunque no pueda sentirlo. En mis días oscuros, cuando no puedo sentir la presencia de Dios, recuerdo las palabras de Jesús: “Les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mat. 28:20, NVI).
Cuando no puedo sentir a Dios, me vuelvo a lo que sé que es cierto: que él está conmigo. Él me ve. Él se preocupa. Él me ama. Él comparte mi carga y mi dolor. ¿Y tú? ¿Te has sentido decepcionada con Dios, porque parecía no escuchar tu clamor? Querida hermana: no dependas de lo que sientes; depende de lo que sabes que es cierto. Vuélvete a la Palabra de Dios y reclama sus promesas, tales como Salmo 27:10; Isaías 41:10; Juan 14:1 y 1 Pedro 5:7. Memorízalas, de modo que cuando Satanás te acose con pensamientos negativos, el Espíritu Santo pueda recordarte promesas positivas de la Palabra.
Recuerda: no estás sola ni te falta ayuda. El rostro de Dios brilla sobre ti.
Heather-Dawn Small

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017
VIVIR EN SU AMOR
Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2017

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