31 de mayo 2017 – Devoción Matutina Menores

La muchacha de la linterna

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017 ¡SALTA! Patricia Navarro Lecturas Devocionales para niños 2017

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017
¡SALTA!
Patricia Navarro
Lecturas Devocionales para niños 2017

“¡Haz, Señor, que sobre nosotros brille la luz de tu rostro!” (Sal. 4:6, NVI).

A fines del siglo XIX, vivía en una hermosa mansión una niña que jugaba con muñecas de una forma nueva y sorprendente. Le gustaba acariciarlas, les quitaba la ropita y fingía que estaban enfermas. Entonces las cuidaba. Se imaginaba que habían tenido accidentes, las vendaba y las trataba con delicadeza. Cuando creció, visitaba a los campesinos de las tierras de su padre y, si encontraba alguno enfermo, lo ayudaba. El primer paciente real que tuvo Florence Nightingale fue un perro.

Pasaron los años y Florence se transformó en una hermosa muchacha a la que no le gustaban las reuniones sociales porque le parecían una pérdida de tiempo. Así que visitaba hospitales y estudiaba la manera de lograr que los enfermos recobrasen la salud. En aquella época, las enfermeras de los hospitales ingleses eran groseras y superficiales, así que ella decidió ir a Alemania para aprender allí el oficio de enfermera. Después fue a París, donde siguió aprendiendo. Cuando terminó, regresó a Inglaterra y mejoró la ayuda que los enfermos recibían en los hospitales. Pronto estalló una guerra y el país clamó por que se evitaran las tristezas y dolores de los heroicos soldados heridos. ¿Sabes quién iba a hacer algo? Florence. La niñita que en otros tiempos había cuidado perritos y muñecas acudió como un ángel compasivo y escribió su historia con letras de oro. A los pocos meses de su llegada a la batalla, había mejorado la atención a los soldados heridos. Ahora eran atendidos por amables mujeres, colocados en camas limpias y vendados con delicadeza por manos que evitaban causarles el más mínimo dolor. Florence siempre visitaba a los enfermos por la noche llevando una linterna en la mano, para asegurarse de que nada les faltaba. Los soldados, en medio de la oscuridad, miraban a la joven que se movía entre ellos como un ángel, y la llamaron “La muchacha de la linterna”. Antes de que llegara ella, moría casi la mitad de los heridos; después, apenas moría el veinte por ciento.

Florence se hizo famosa, pero ella no quería los aplausos del mundo. Entonces volvió en secreto a la casa de su padre. Existen muchas formas de ayudar a otros y cambiar tu mundo alrededor de ti. ¿Por qué no te propones hoy hacer el bien sin esperar el aplauso de nadie?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017

¡SALTA!

Patricia Navarro

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