Miércoles 30 de mayo 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | ¡Que vuelvan aquellos días!

Job 28-30

¡Qué días aquellos, cuando yo estaba en mi apogeo y Dios bendecía mi casa con su íntima amistad! Cuando aún estaba conmigo el Todopoderoso, y mis hijos me rodeaban (Job 29:4,5).

Mis dos abuelos fallecieron hace muchos años, pero los recuerdos que tengo de ellos aún están frescos en mi memoria.

Mi abuelito Joseph, el padre de mi padre, era diferente de casi cualquier hombre que yo haya conocido. Se mudó a vivir con nosotros después de haber tenido un derrame cerebral. Lo que aprecié más del abuelo Joseph es que siempre tenia tiempo para nosotros.

Mi abuelo fumaba muchísimo, lanzaba el humo hacia arriba y caminaba bien erguido. Yo lo quería imitar en todo. Caminaba detrás de él y copiaba todas sus acciones. Él era tan genial que yo solamente quería ser como él. Después, mi abuelo dejó de fumar cuando aceptó a Jesús como su Salvador. Entonces se convirtió en mi súperhéroe, porque había permitido que Dios lo ayudara a dejar ese vicio de tantos años.

¡Si tan solo pudiera retroceder las agujas del reloj y ver a mis dos abuelos nuevamente!

Al abuelo Joseph le encantaba jugar conmigo y con mis cuatro hermanos. Nos ponía apodos a todos y compartía lo que tenía. A causa de lo mucho que nos cuidaba, de su disposición para dedicarnos tiempo y lo generoso que era con sus cosas, no podíamos menos que respetarlo. Yo lo respeté siempre, y aún ahora no puedo recordar que alguno de nosotros haya dicho o hecho algo que evidenciara alguna falta de respeto al abuelo. Se había ganado ese respeto, y todos se lo daban, hasta mis padres.

Una de las cosas que a Job le molestaron tras haber perdido a sus hijos, sus posesiones y su salud, fue cómo cambió la opinión que otros tenían de él. “Los jóvenes al verme se hacían a un lado, y los ancianos se ponían de pie” (Job 29:8), suspiró Job. “¡Y ahora resulta que de mí se burlan jovencitos a cuyos padres no habría puesto ni con mis perros ovejeros!” (Job 30:1). A Job ya no Lo respetaban ni los jóvenes ni los viejos. Pero lo que Job extrañaba, incluso más que el respeto de los demás, era su amistad con Dios. Perdió la presencia del Señor en su vida,y enloquecía cuando pensaba en ello.

NO DEJES DE LEER

¿Qué nos dice  Job 31:1 acerca de cómo permnecer puros y santos?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018

UN AÑO EN LA PALABRA

Dwain Neilson

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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