Miércoles 2 de mayo 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | ¡El orgullo mata!

2 Crónicas :10-12

Después de que Roboán consolidó su reino y se afirmó en el trono, él y todo Israel abandonaron la ley del Señor (2 Crónicas 12:1).

Definitivamente los días de gloria del reinado de Salomón se derrumbaron rápida y ruidosamente en un triste final Probablemente recuerdas haber leído cómo el reino de Israel se dividió entre Roboán, uno de los hijos de Salomón, y Jeroboán, hijo de Nabat (en 1 Rey. 11-14). El primer libro de los Reyes lo describe muy bien, pero 2 Crónicas 10-13 nos da algunos detalles adicionales asombrosos.
Por ejemplo, yo no sabía que después de que Jeroboán empezó a gobernar sobre las diez tribus que integraban el reino del norte de Israel, todos los sacerdotes y levitas huyeron hacia Judá, el reino del sur, donde Roboán reinaba. ¿Por qué? No apoyaron la adoración del becerro que Jeroboán había establecido para los pobladores de Israel (2 Crón. 11:13-17).
Luego tenemos un detallito en 2 Crónicas 12:1. Para empezar, Roboán inició su reinado haciendo enojar tanto a Israel, que la nación se dividió en dos. Cuando el rey intentó ganarse otra vez al pueblo, al forzarlo a la esclavitud (¡como si eso hubiera causado gracia!), el emisario real casi murió apedreado. Roboán se volvió tan arrogante que Dios tuvo que humillarlo.
El escritor y pastor Craig Brian Larson cuenta la siguiente historia sobre los peligros del orgullo y la arrogancia:
“Pati, este toro me ha matado”, dijo José Cubero, uno de los más brillantes matadores de España, antes de quedar inconsciente y morir.
Con solo veintiún años de edad. Cubero había gozado una carrera espectacular. Sin embargo, en esa […] corrida de toros, José cometió un trágico error. Hundió su espada por última vez en el toro sangrante y delirante, que después se desplomó. Considerando que la batalla había terminado, José se volvió hacia el público para recibir su ovación. El toro, sin embargo, no estaba muerto. Se levantó y embistió al confiado matador. Uno de sus cuernos entró por la espalda de Cubero y perforó su corazón.
La arrogancia y el orgullo le costaron la vida a José Cubero, y casi le pasó lo mismo a Roboán. No fue hasta que se humilló, que Dios llamó al rey Sisac (2 Crón. 12:7. 8).

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Lee 2 Crónicas 12:14 ¿Por qué hizo Robóan lo malo ante a la vista de Dios? ¿Te has propuesto en tu corazón buscar al Señor?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
UNA AÑO EN LA PALABRA
Dwain Neilson
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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